El largo conflicto laboral que se vive en Metro Bilbao regresó de nuevo al Parlamento vasco. El lehendakari, Patxi López, dudó ayer de la eficacia de los paros que el comité de huelga del suburbano realiza desde noviembre, y que ya alcanzan la decena. A su juicio, «cuando se utiliza el derecho a la huelga con tanta habitualidad, pierde la eficacia y la contundencia que debiera tener», señaló. A petición de Aralar, López compareció en la Cámara para dar cuenta de las declaraciones que realizó con motivo de la huelga de 24 horas que convocaron los sindicatos en Santo Tomás. El jefe del Ejecutivo vasco afirmó entonces que había ordenado a los responsables de los departamentos de Interior y Trabajo adoptar «las medidas necesarias» para preservar «la seguridad y el derecho al transporte de los ciudadanos» y evitar que la fiesta se viese trastocada.
Después de que el sindicato ELA pesentase en enero una demanda de tutela de la libertad sindical y de huelga, al considerarla «vulnerada» por el lehendakari, el parlamentario Dani Maeztu también le acusó ayer de «querer interferir» en el paro y de «poner en el punto de mira» de la sociedad al colectivo de trabajadores. El lehendakari negó que pretendiese conculcar el derecho a la huelga, sino «compatibilizarlo con el de la ciudadanía a un transporte público de calidad». Argumentó que su intervención «en absoluto» supuso «tomar parte» en el conflicto. Fue, aclaró, «una muestra de preocupación» por las consecuencias «previstas» por la huelga. Y es que, a su juicio, lo «extremo» de la situación requería de un posicionamiento «claro» por parte del Gobierno que preside. En este sentido, esgrimió que otros representantes institucionales, como el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, también hicieron declaraciones «muy similares» como «muestra de la inquietud que despertaba esta huelga».
Finalmente, recordó que llamó a la «responsabilidad» de los sindicatos al tratarse precisamente de Santo Tomás, el día del año en que el suburbano registra el «mayor volumen de viajeros», con el agravante de la coincidencia con el partido del Athletic. «Era invocar a la calma y al sentido común», defendió.