La UE e India pisaron ayer el pedal a fondo para cerrar a lo largo de este año su tratado de libre comercio. El pacto, que podría estar listo en otoño, alumbraría el mayor mercado mundial con alrededor de 1.700 millones de personas. El presidente de la Unión, Herman Van Rompuy, y el líder de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, dieron un fuerte impulso a las negociaciones en el inicio de una visita al país asiático. La sintonía económica, sin embargo, no se extiende a otros campos. Nueva Delhi rechazó las sanciones impuestas por los Veintisiete a Irán y anunció que aprovechará el hueco dejado por las empresas comunitarias.
Europa e India negocian desde 2007 la puesta en marcha de la zona de libre comercio. Para el subcontinente asiático, el acuerdo supondría un gran paso adelante porque la UE es el principal destino de sus productos al recibir el 19% de sus exportaciones. En el caso de los Veintisiete, el mercado indio no ha sido uno de sus grandes objetivos -solo es su octavo socio económico- hasta el estallido de la crisis de la deuda.
Ensanchar sus horizontes
Más centrada en EE UU y China, la Unión ha elevado un 20% las ventas al país en el último año en un clima de gran contracción de la demanda interna. Ante esta situación, el bloque comunitario se ha marcado como reto ensanchar lo más posible sus horizontes para compensar sus dificultades en casa.
Van Rompuy subrayó durante su encuentro con el primer ministro indio, Manmohan Singh, que se habían logrado «progresos esenciales» para sellar el tratado de libre comercio. Aunque ayer solo se rubricaron algunos acuerdos más modestos, el gigante asiático auguró que el pacto se cerrará «lo antes posible». Quedan pendientes cuestiones espinosas como los aranceles del sector de la automoción y el vino, pero las negociaciones podrían concluir después del verano. Dentro de la UE, Alemania, Bélgica y Reino Unido acaparan el 60% de las exportaciones al país, mientras que España e Italia ocupan el furgón de cola.