En un nuevo capítulo de la acalorada disputa por la soberanía de las islas Malvinas, Argentina denunció ayer a Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) por una presunta militarización en el Atlántico Sur que incluiría armas nucleares.
Al recibir una copia de la denuncia entregada por el ministro de Exteriores de Buenos Aires, Héctor Timerman, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó al diplomático su «preocupación» ante lo que consideró como «intercambios cada vez más fuertes de palabras» entre Argentina y Reino Unido. En ese sentido, manifestó su deseo de que ambos gobiernos «resuelvan sus problemas pacíficamente y a través del diálogo». Ban subrayó que lo que se debe evitar es «una escalada en el conflicto» y se mostró dispuesto a acercar a los dos países, si se lo piden ambos. Timerman le adelantó que Argentina aceptaría la propuesta.
Timerman fue el portador de la denuncia en la ONU, a petición de la presidenta Cristina Fernández, que en un acto inusual realizado el miércoles -en el que convocó a dirigentes del oficialismo y la oposición- alertó sobre una creciente «militarización» en el Atlántico Sur. La gobernante hacía referencia al traslado del príncipe Guillermo en uniforme militar para realizar prácticas de rescate aéreo en el archipiélago y al anunciado envío de un buque de guerra británico a las islas, el destructor HMS Dauntless.
«Defenderemos las islas»
El primer ministro británico, David Cameron, reiteró que «mientras la población de las islas quiera mantener su estatus, nos aseguraremos de que lo hagan y defenderemos debidamente a esas islas». También desafió a Argentina a que, si apela a la ONU, revise la carta fundamental del organismo que reivindica la autodeterminación de los pueblos. Londres considera que ese es el principio que ampara a los habitantes de las Malvinas, que fueron ocupadas por Reino Unido en 1833.
Además, el embajador británico ante Naciones Unidas, Mark Lyall Grant, tachó las acusaciones argentinas de «basura» y criticó a Buenos Aires por iniciar una «guerra de declaraciones» cuando se cumplen 30 años de la «invasión ilegal» del archipiélago.
Pero ayer la presidenta dijo que había ordenado añadir a la denuncia la «introducción de armamento nuclear» en ese entorno. Al respecto, Timerman explicó a la prensa que Argentina aportó «datos sobre la existencia de armas nucleares, y no es la primera vez», y sobre el envío a las islas de un submarino capaz de transportar material atómico. Pero no mostró copias de su presentación.
El jefe de la diplomacia de Buenos Aires aseguró además que el secretario general de la ONU valoró positivamente «el rotundo apoyo que tiene Argentina en la región» y confió en que «seguramente esos países iban a influir sobre la situación para que haya una negociación» entre ambos gobiernos.
Desde hace dos meses, el Ejecutivo argentino cuenta con un renovado respaldo de los países de Latinoamérica y el Caribe a su reclamación de soberanía sobre las islas. Ayer también el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, respaldó la petición de Cristina Fernández y la denuncia de militarización. A juicio de Insulza «es un contrasentido poner un tono belicista a un conflicto con un país que en los últimos años ha expresado su voluntad de paz». Paralelamente, advirtió sobre «la peligrosidad» del envío de armas de guerra a esa región.
«Al reivindicar el derecho que asiste a Argentina sobre las Malvinas, Fernández de Kirchner ha recurrido al único instrumento válido para quienes creen en la paz y en la democracia: el diálogo pacífico», resumió Insulza.