El enfado de los sindicatos es monumental, no solo por el contenido de una reforma que consideran lesiva para los derechos de los trabajadores sino porque además se sienten ninguneados por el Gobierno. El diálogo social no ha existido, aseguran fuentes de las principales centrales. Completamente distinta es la reacción de los empresarios, que sostienen satisfechos que el nuevo marco de relaciones laborales es «un paso adelante» para salir de la crisis.
Las direcciones de CC OO y UGT se citaron para hoy a las diez de la mañana a fin de analizar conjuntamente el texto. Sin esperar a lo que se decida en la citada reunión, ya se han convocado algunas manifestaciones, como una de UGT este lunes en Barakaldo, programada en principio para reivindicar la reindustrialización de la Margen Izquierda.
En Euskadi, la respuesta de ELA fue fulminante. «La ultraderecha de la patronal española jamás habría soñado que el Gobierno jugase un papel tan desequilibrador contra los intereses de los trabajadores», denunció el responsable del Área Social, Mikel Noval, quien advirtió de que habrá «respuesta» a estas medidas. LAB emplazó a los trabajadores a «responder de manera contundente» a la «nefasta» reforma del Gobierno, de la que dijo que «incrementa aún más el poder de la patronal y debilita a la clase trabajadora».
Las patronales CEOE y Cepyme emitieron por su parte un comunicado en el que sostienen que la reforma es «un paso imprescindible y sustancial» para modernizar la legislación laboral. En términos similares se manifestó el Círculo de Empresarios Vascos, que abundó en la conveniencia de que el decreto ley «se complemente en otros puntos con una ley orgánica que tenga el mayor consenso político y social».
La implantación de la reforma no será, por tanto, pacífica. Ayer varios cientos de personas se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid. Tras la manifestación, un grupo intentó desplazarse hasta el Congreso y se topó con un cordón policial, originándones un enfrentamiento en el que hubo nueve detenidos y otros tantos heridos leves, ocho de ellos agentes.