La primera condición necesaria, aunque no suficiente, para que Euskadi entre en recesión de forma oficial ya se ha cumplido. El Instituto Vasco de Estadística, Eustat, desveló ayer que la economía de la comunidad autónoma tuvo un mal comportamiento en la recta final de 2011. En el último trimestre y comparado con los tres meses anteriores, el PIB, el valor de los productos y los servicios generados en Euskadi, descendió el 0,2%.
El dato es malo, aunque responde a las estimaciones que ya se habían anticipado desde diversos foros de analistas. Si en el periodo de enero a marzo se repite de nuevo la situación y el PIB registra también un mal comportamiento, la recesión será oficial. Se han truncado así ocho trimestres de crecimiento sostenido y definitivamente el proceso de recuperación de la economía, que ya se había revelado débil tras el verano.
El Eustat proporcionará la próxima semana un análisis de detalle. Ayer tan sólo facilitó un anticipo, que permite apreciar también que el crecimiento interanual se situó también en un 0,2%, aunque positivo, mientras que el aumento para los doce meses de 2011 alcanzó el 0,6%. Una décima menos que la última previsión oficial realizada por el Gobierno.
Será necesario esperar a los datos definitivos, pero el avance facilitado hasta ahora -de la mano del INE y del Eustat- revelan que algo ha cambiado y que la economía vasca ya no mantiene un diferencial positivo tan claro en relación con lo que sucede en el conjunto de España. Así, según estos datos anticipados por ambos organismos, en los doce meses de 2011 la economía española creció el 0,7%, lo que supone una décima más que lo calculado por el Eustat para Euskadi.
Algunos datos anticipados en las últimas semanas ya permitían constatar el parón de la actividad. Así lo reflejaban las cifras relativas a las ventas en las grandes superficies -un buen termómetro del consumo- y también el ritmo de la industria. De hecho, el índice de producción industrial ya había reflejado en diciembre un retroceso del 2,4% en comparación con el mismo mes de 2010, fruto de un descenso en la demanda. Una relajación que no sólo proviene del mercado español sino también del de países como Francia, Alemania o Reino Unido, que habían permitido hasta ahora mantener el buen tono de la industria vasca.
Los datos relativos a la construcción también revelan que la caída del sector no se ha detenido. Si bien la construcción residencial ha podido tocar suelo o está a punto de hacerlo, lo cierto es que ahora se suma a la depresión sectorial la congelación de las inversiones públicas en infraestructuras.