Los instaladores eléctricos y de telecomunicaciones de Álava prefieren mirar la luz al final del túnel que quedarse estancados en la crisis. No es que los electricistas y antenistas sean ajenos a ella -en los últimos cuatro años el sector ha visto disminuir su actividad en un 29,5%-, pero como asegura su presidente, Teo Cid (León, 1948), antes de celebrar la asamblea anual, «han sido años malos, pero el futuro no es tan negro. Tenemos la ventaja de poder trabajar en la rehabilitación de vivienda antigua, para lo que existen muchas subvenciones. La mayor amenaza son los impagados y la economía sumergida».
- Trabajar en negro es un clásico español.
- Desgraciadamente y con cinco millones de parados, no nos pegamos por los ingresos que llegan de la economía sumergida, pero ese no es el camino para que este país vaya hacia arriba.
- ¿Hay mucho en las obras?
- Claro, yo mismo me encuentro con que me llaman para que certifique una instalación y las luces no las ha colocado un profesional. Si está bien hecho, no me puedo negar..., pero hay que buscar otras soluciones.
- Con la que está cayendo, la picaresca lleva a ahorrar un euro.
- Y luego sale caro. Un ejemplo. Al implantarse la TDT, en 2002, las comunidades de vecinos pasaron por taquilla. Algunas, no lo hicieron con un técnico competente y por ahorrar colocaron centrales multibanda en vez de amplificadores monocanal, como se recomendaba. Ahora tendrán que cambiarlo todo por el nuevo espectro de frecuencias aprobado en Bruselas.
- ¿Y de haber confiado en una empresa certificada esto no habría pasado?
- No debería. Pero la responsabilidad no es solo de quien contrató a quien no es profesional. Es de todos. Nosotros somos los primeros que deberíamos erradicar el 'esto te lo hago sin IVA'.
- ¿Qué otras ventajas tiene una instalación profesional?
- La garantía. Somos el único gremio que necesita un carnet de instalador autorizado para poder ejercer. Incluso corremos el riesgo de que cuando se quema un local acabemos en Nanclares.
- ¿Qué piden a las instituciones?
- Control sobre la economía sumergida y, sobre todo, que comuniquemos mejor las subvenciones que existen para remodelar y actualizar las instalaciones eléctricas.
- La reforma exige dinero.
- Pero es recuperable en año y medio. Hay que trabajar en la concienciación de que con lo que te ahorras en el recibo de la luz se pagan las reformas. Además, los instaladores estamos abiertos a buscar soluciones de financiación en las grandes obras.
- ¿La Green Capital debe servir para esa concienciación?
- Debe servir para conseguir ayudas europeas para hacer las reformas que son necesesarias en todas las casas de España. Tenemos la Green aquí, hagamos, y desde SEA se ha hecho, que seamos beneficiados para remodelar todo lo que está mal antes que lo demás.
Capear la crisis
- ¿Qué está tan mal?
- Si hablamos de eficiencia energética... Pero también por seguridad. Las viviendas anteriores a 1985 no tienen toma de tierra y en muchas, entre la lavadora y el fregadero, todavía hay peligrosas derivaciones.
- La rehabilitación de vivienda como modelo de sostenibilidad.
- Es una gran oportunidad que nos permitirá capear la crisis. Sin embargo, lo verdaderamente sostenible es hacerlo todo legal. Quizá por necesidad hemos querido ir a la tienda que te da todo a un euro, aunque no sea legal, y ahí hemos errado. Eso hace mucho daño a todo el mundo.
- ¿Y cuando pase la crisis se olvidará este propósito de enmienda y se volverá a las andadas?
- No, no, no. Eso se acabó. Los últimos seis o siete años, obviando los dos anteriores, vivimos por encima de nuestra posibilidades. Tenemos que aprender de otros países europeos, que van por delante de nosotros. Hay que ser conscicientes, los bancos los primeros, de lo que podemos hacer y de lo que no. Cuando dejen de mandar tanto las grandes empresas empezarán a funcionar las cosas.