A empujar. A seguir empujando. No hay otra. Si no surge la derrota no hay manera de poder disfrutar, y de recordar las maravillosas victorias. Y cuando la caída es más que digna, el disfrute y el recuerdo es voluptuoso. Y ese recuerdo prepara el camino para las nuevas victorias. La de este fin de semana en Palencia, la de próximas tardes en Anduva (y lejos de Anduva), la de subir a Segunda...Y ya saben ustedes que a este equipo es fácil verle el próximo año repitiendo historia en la Copa.
¿Y la victoria colectiva mirandesa? Esa necesita, también, un poco de reposo. Este Mirandés es más que un club que gana a otros de su categoría, y de superior. Es una ola que se debe surfear a gusto. No hay que tener miedo que se contamine con la avalancha del éxito. No se va a perder ninguna pureza de origen. Puede aglutinar a más y más mirandeses (al exterior, al mundo mundial, ya lo ha cautivado), y es algo que la ciudad necesitaba. Ese minuto al acabar el partido en San Mamés, con los equipos en el centro del campo, 40.000 personas de pie -y solo roto por el guindilla de Muniain cuando se dirigió al fondo norte- fue de ponerte los pelos de punta: ¡¡¡Mirandés, Mirandés, Mirandés!!!
Iñaki, mi compañero de localidad en San Mamés, que viene de largo del Athletic (ya estuvo en la final del 73 frente al Castellón, y para ésta ya había reservado habitaciones para los dos fines de semana posibles), me dio una palmadita al final del partido, al verme un poco alicaído, y me dijo: «Bueno, oye, que ni tal mal, que tu vas con cualquiera de los dos equipos a la final». Le dije que no, que a esta final no voy con el Athletic, que mi equipo era el Mirandés.
Salí tristón. Y, tristón, tristón, avanzaba por la Gran Vía, cuando rebase a tres despistados aficionados rojillos. Fue instantáneo, no me lo pensé, grite a su paso un ¡Aupa Mirandés! Ellos, atónitos, contestaron con un ¡Aupa Mirandés! ¡Aupa Athletic! Esta mañana he llamado al club, se ha puesto una tal Julia encantadora y me ha dicho que podía hacerme abonado para lo que queda de temporada. Y no, ni abono de final de temporada ni nada. Socio, socio y punto.