Javier Zabaleta es el carnicero de Irún salpicado por el 'caso Contador'. La defensa del corredor se basó en demostrar que el clembuterol que apareció en su cuerpo en el Tour 2010 se debió a una intoxicación por un solomillo comprado en una de sus tiendas. La sentencia, que descarta el solomillo como origen del clembuterol, ha sido un alivio para Zabaleta.
- ¿Quién es Javier Zabaleta?
- Soy un carnicero de Irún de 63 años que lleva desde los 15 en esto. Pertenezco a la segunda generación y mi hijo Iñaki ha iniciado ya la tercera. He tocado todos los eslabones de la carne. He sido ganadero, comprador de ganado, matarife y carnicero. Soy socio y administrador de Carnicerías Larrezabal.
- ¿Cómo ha recibido la sentencia?
- Con satisfacción, porque nadie ha podido demostrar que la carne sea la culpable de esa intoxicación. Pero ha pasado año y medio. Y es mucho tiempo. Este caso me ha ocasionado molestias, pero lo que más me importaba era el tema comercial y afortunadamente no me ha destrozado el negocio.
- ¿Cuándo se entera de que la carne se vendió en su carnicería?
- El 5 de octubre de 2010 se presentó en el puesto donde estoy, en el Centro Comercial Mendibil, un detective de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) y me dijo que el solomillo era comprado en uno de nuestros despachos. Me enseñó la fotocopia de un ticket y me pidió datos de los proveedores.
- ¿Qué pensó?
- Sabía que tenía todo en regla, no me vine abajo. Sólo me preocupaba la repercusión que podía tener el asunto en mi negocio, porque tenemos 16 empleados y nos podía hacer mucho daño una cosa así.
- ¿Cuándo tiene noticias del entorno de Contador?
- A las semanas tuve constancia de que por parte del equipo de Contador habían seguido los pasos de la carne hasta el matadero y la ganadería. Pero no encontraron nada. Me lo dijo el proveedor mío que trata con esa ganadería.
- ¿De dónde era la ganadería?
- De Castilla-León.
- En el juicio vio a Contador.
- Estaba justo a mi izquierda, junto a su hermano y sus seis abogados. Era imponente su equipo. Todos los días llegaban sus abogados en dos Mercedes grandes escoltados por la Policía.
- ¿Habló con él?
- No. Lo tuve a dos metros. Yo sí que le miré un par de veces, pero nuestras miradas no coincidieron.
- Usted es aficionado al ciclismo...
- Me encanta y, sobre todo, Contador. Es un gran ciclista e, independientemente de la sanción, voy a seguir disfrutando con él.
- ¿Cómo mantuvo el tipo ante las preguntas de los abogados de Contador? Eran seis contra uno...
- Querían demostrar que de una res de ternera de 270-280 kilos no se podía sacar un solomillo de 3 kilos y 200 gramos. Yo les dije que eso no era así y que lo podía demostrar. En el ticket pone el peso de la res en canal, el precio y la cantidad comprada. Por eso no podía ser vaca, porque el precio es mucho menor.
- ¿Por qué querían demostrar que no era ternera y sí vaca?
- Desde el principio dijeron que habían comprado solomillo de ternera, pero mis proveedores de ternera son 100% nacionales desde siempre. Y el uso del clembuterol está prohibido en España desde el año 2000. Era imposible. Su teoría entonces fue demostrar que me había confundido y que le había dado vaca en lugar de ternera. ¿Por qué? Porque sí que traigo algunas vacas del extranjero y hay países en los que se permite el uso de clembuterol, aunque yo no compro allí.
- ¿Por qué vende siempre ternera de España?
- Porque gusta más. Aquí se consume una ternera de diez meses, que es más oscura pero tiene más sabor. Si yo me abastezco de ternera nacional y está prohibido el clembuterol en España, su teoría quedaba invalidada. Entonces su nueva táctica fue demostrar que no podía salir un solomillo de 3,2 kilos de una ternera de 280 kilos de canal. Que era de vaca. Creo que las personas que pensaron en la teoría de la contaminación alimenticia para explicar la aparición del clembuterol en Contador no sabían hasta qué punto está controlada la producción de carne en España.
- Y al final, ¿cómo convenció al tribunal?
- El abogado inglés de Contador me dijo que tenía declaraciones de vmataderos españoles que decían que era imposible obtener un solomillo de 3,2 kilos de una ternera de 280 kilos de canal. Yo le dije que no era así. Que depende de la raza del ganado, de la configuración del animal, del punto de grasa, de la destreza en deshuesar... Y que yo era capaz de demostrarles que de una res de ese peso, si elegía yo las canales, podía sacar un solomillo así.