De familia campesina, don pasó toda su juventud sin más ambiciones que ver crecer las hortalizas en el huerto del caserío familiar y, de vez en cuando, tomarse unos vinos en la taberna. Pero una mañana de julio, su vida cambió radicalmente al hallar un tomate gigante en su vergel. No tuvo ninguna duda: iba a hacerse un bocata como Dios manda. Amasó un pan digno de aquella hortaliza, alimentó más a sus cochinos y a sus vacas para lograr buen jamón y el queso ideal, y buscó el vino perfecto. El caso es que, un año después, el labriego había creado una granja gigante en el corazón de Álava. Era tan grande que ni toda su familia, contando a los primos de Navarra, daban abasto para comerse todo lo que salía de allí. Así que decidió montar un restaurante tradicional, pero con unos pinchos a lo bestia. Y como eso de don Gabriel era un poco serio, lo dejó en Donga, que entre amigos queda mejor. Su leyenda la han continuado los hermanos y y , un 'póker' de ases que ayer abrieron un colosal espacio gastronómico en plena calle San Prudencio, al lado de los cines Florida. El gerente de Vesa, , fue uno de los primeros en apoyar al cuarteto, que cuenta con un equipo de lujo formado por y entre fogones, y y , en la barra.
El renovado local encandiló a invitados como , las hermanas y o , entre muchos otros, que leyeron detenidamente su carta, en la que el cliente puede elegir entre elaborar su propio menú o degustar unos apetitosos bocadillos, siempre artesanales. Pero lo que más gustó a los convidados a la inauguración fueron los económicos precios que acompañan a las distintas propuestas culinarias.
La madera domina la decoración del amplio comedor, sazonado con cálidos tonos rojizos. , esposa de Etxagibel, fue una de las que piropeó el cambio de look del espacio, lo mismo que sus compañeros de trabajo en las salas cinematográficas, y , que no quisieron dejar pasar la oportunidad de probar la gastronomía del lugar, primer paso del cambio de 'look' de toda la zona. Las taquillas de los Cines Florida ya se han trasladado al interior del complejo, dejando hueco para un New Coffe, que ya está en obras y ocupará la parte lateral del pasillo de entrada. Será ideal para que los espectadores aguarden el comienzo de la película bien resguardados, tomando un café o un dulce. Seguro que el sano espíritu de don Gabriel sonríe, allá donde quiera que esté.