Carlos Urroz afronta como director su segunda edición en Arco, la feria de arte contemporáneo que se celebra en el Ifema de Madrid. A una semana de que se inaugure, Urroz se muestra optimista y cree que «irá bien». Pero también alerta de que un segundo certamen de características similares en Barcelona, como se ha planteado hace unos días, fomentaría una competencia que perjudicaría a ambas.
El director de Arco se pronunciaba así ayer en Madrid, ante la posibilidad de que la capital catalana acoja otra convocatoria de la mano de Vicente Todolí, uno de los grandes agitadores de la creación contemporánea, exdirector de la Tate Modern de Londres y probable director del proyecto barcelonés. «No creo que sea una buena idea, ni que haya campo para las dos. La experiencia nos dice que, cuando en un país hay dos ferias, ambas salen perdiendo. Lo hemos visto en Alemania, con Berlín y Colonia, o en Estados Unidos cuando han competido Nueva York, Chicago y Miami», afirmó Urroz.
Los Príncipes de Asturias inaugurarán oficialmente la 31 edición de Arco, que ocupará los pabellones 8 y 10 de Ifema entre el 15 y el 19 de febrero. Habrá 215 galerías de 29 países, con obras de casi tres millares de creadores. Con Holanda como país invitado, vendrán 14 galerías de ese país para mostrar su panorama artístico.
Más extranjeros
En el programa general hay 119 galerías extranjeras. Entre ellas algunas de las grandes firmas del sector en Europa que habían dado la espalda a Arco en los últimos años y que ahora están de regreso, como la alemana Carlier i Gebauer, la belga Micheline Szwajcer o la francesa Chantal Crousel, denotando la «buena salud» de la feria, según su director. «Traemos mucha gente de fuera para compensar las posibles carencias del mercado interior», apuntó Urroz.
El certamen rendirá homenaje a Tàpies, fallecido el pasado lunes, cuya obra siempre ha sido un valor seguro en Arco. «El mejor homenaje que se le puede hacer es que su obra esté en la feria como siempre y que se venda como nunca» aseguraba Carlos Urroz.
Habrá piezas de todas las épocas del maestro catalán de la abstracción en la galería de Toni Tàpies, hijo del artista; en Lelong; en Soledad Lorenzo y en Elvira González, que el pasado 19 de enero inauguró la última muestra en una galería del artista.
Arco mantiene este año la iniciativa que lanzó en la pasada edición, el programa 'first collector' para prestar asesoría a compradores neófitos. Comandado por Elvira Hernando, el programa asesoró a casi una veintena de coleccionistas primerizos en 2011.
En esta edición han reclamado su servicio casi una treintena. El negocio que genera es apenas una gota de agua en el océano de la feria, «pero es muy importante para asegurar el futuro», dijo el director de Arco, que invita además este año a casi 300 coleccionistas de todo el mundo.
Será llamativa en esta edición la falta de espacios de comunidades autónomas y organismos oficiales. Una ausencia provocada por la crisis económica. Y un año más los gestores de Arco se negarán a facilitar cifras que permitan calibrar el volumen de ese negocio. No hay datos más allá de la optimista convicción de «que la feria irá bien», basada en las desconocidas «cifras positivas logradas en la pasada edición», según declaró el presidente de Ifema, Luis Eduardo Cortés.