Martes 7 de febrero. Jornada repleta de simbología. Pedro Sanz reanuda su acostumbrada (y abigarrada) agenda política por la geografía de la región acercándose a Haro, después de su inesperado pero fugaz paso por el complejo hospitalario San Pedro, para certificar junto a Patricio Capellán el cierre del proceso de ampliación y racionalización de las instalaciones municipales, hasta ahora sólo accesibles a montañeros.
Acceden al interior del complejo a través de la nueva entrada principal, en su día paso al Cuartelillo de la Policía, para encontrarse con un atrio de triple altura que reduce casi a la mitad los cerca de 1.500 metros cuadrados de superficie que empezaron a ser adquiridos, no sin sudores de gestión, hace «ocho o nueve años», destaca el alcalde jarrero, por el Concejo. El espacio útil, deja claro la nota, se reduce a 1.139 metros cuadrados dentro de los cuales se encuadra el cajón del ascensor que elimina por fin las barreras arquitectónicas que hicieron impracticables las dependencias del edificio diseñado por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII.
Más es menos. El minimalismo invierte los términos de su legado conceptual. Pero el resultado estético es, ciertamente, impactante. Presidente riojano y regidor municipal se congratulan. El primero porque constata que «Haro crece y con Haro crece también La Rioja», convencido de que la inminente puesta en marcha de estas nuevas dependencias supondrán «un cambio en la gestión al unificar en un mismo centro todos los servicios municipales», ahora repartidos por medio municipio y dependencias en las que se ha desembolsado un buen puñado de euros a pesar de aceptar que se trataba de un viaje de ida y vuelta.
Capellán porque se muestra «orgulloso» del trabajo realizado, «no sólo por el alcalde sino por todo el equipo de gobierno» que se encargó de lograr la propiedad de las tres fincas urbanas de la Calle Sánchez del Río sobre las que se ha ejecutado un proyecto con luces y algunas sombras, y un presupuesto de 2,1 millones de euros financiados al 15% por el Ejecutivo regional. «Se trata de instalaciones que servirán para dar mejor servicio», remarca Capellán, «a todos los vecinos de Haro y el conjunto de la comarca, porque asumimos nuestra vocación de cabecera y el papel que desempeñamos para el resto de los municipios más próximos». Entrará en funcionamiento, calcula, «en tres o cuatro meses».
Última imagen de la visita institucional del presidente a la capital riojalteña. Sanz se funde en un abrazo con el mandatario jarrero que le desea lo mejor frente a la fachada principal de la Casa Consistorial que se levantó en el siglo XVIII. Todo cambia, todo permanece.