La desgracia se cebó el lunes con una familia de Orduña. Padre e hijo aparecieron muertos en la vivienda donde residían, en el número 25 de la calle Bizkaia. Los vecinos de la zona, consternados, no podían explicarse la tragedia que se llevó a los 'pitisoles', como se les conocía en el municipio. Antonio de la Viuda -de unos 80 años-, y su hijo José Antonio -en torno a 40- fueron encontrados por la hija y hermana de ambos, que vive en la localidad burgalesa de Losa.
Según informó el Departamento vasco de Interior, «en el lugar no había indicios de violencia y hasta que no se realicen las autopsias no se sabrán las causas de las muertes», que conmocionaron a Orduña, de apenas 4.000 habitantes. Entre las hipótesis que se barajan es que fallecieran intoxicados por un calefactor en mal estado e, incluso, por el frío. «Vinieron un coche y un patrol con agentes de la Ertzaintza y estuvieron un rato, pero no nos enteramos de nada», indicaba desde la ventana un vecino que reside enfrente de la casa donde residían las víctimas. La vivienda «no era suya», presentaba varias ventanas rotas y no tenía ni luz ni agua. «Eran muy humildes y vivían en pésimas condiciones», detallaron varios residentes en el barrio. «Ni siquiera sabía que podía haber alguien ahí, con lo mal que está la casa», añadía otro vecino.
El progenitor tenía cáncer
María Teresa Puentes, que se enteró de la tragedia por la mañana en un comercio, no podía dejar de mirar el edificio mientras pasaba cargada con las bolsas. «Los pobres no tenían nada y el padre estaba tan enfermo... Hacía mucho tiempo que apenas salía de casa y no se le veía por el pueblo», recordaba. Esta vecina estaba «impactada» y no le encontraba «ninguna explicación a algo tan terrible». «Al chaval le veía mucho cuando iba a comprar tabaco. La última vez que coincidí con él fue este mismo sábado por la mañana».
La «falta de servicios básicos» era una de las razones por la que algunos vecinos como Javier barajaban que «igual murieron de frío», hipótesis reforzada por la ola siberiana que sacude Euskadi estos días. Juan Antonio Bergara también sintió el desenlace porque «el padre, que había sido peón, me hizo hace años el muro de una finca y desde entonces siempre nos saludábamos y teníamos trato. El hijo, además, se había quedado en paro». «¡Qué desgracia!», se lamentaba.
Personas cercanas a la familia manifestaron su «pesar» porque «el padre estaba enfermo de cáncer, pero nadie se imaginaba que pudieran terminar así». «La madre murió hace unos cuatro años y a él hace un año le dieron un mes de vida y la hija se lo quería llevar», apuntaban. El alcalde, Carlos Arranz, lamentó el «terrible accidente». «Es una desgracia y sentimos el dolor de sus seres queridos», manifestó el regidor de Bildu tras aclarar que «no conocía» a los fallecidos, ni la complicada situación por la que atravesaban.