El Gobierno griego negocia a contrarreloj y acorralado las condiciones del segundo rescate del país. Las tres formaciones que integran el Ejecutivo -socialistas, conservadores y la extrema derecha- prevén celebrar hoy una reunión crucial para intentar refrendar un acuerdo con la troika. Las negociaciones se sucedieron ayer en Atenas con dos fuerzas opuestas presionando. Por un lado, Francia y Alemania amenazaban con priorizar en el nuevo salvavidas los pagos por vencimiento de deuda en detrimento de los fondos estatales para abonar salarios o pensiones. En las calles, mientras tanto, la enésima huelga general volvía encender los ánimos.
La coalición de gobierno, liderada por el tecnócrata Lucas Papademos, analizará un borrador de acuerdo elaborado tras horas de conversaciones con la troika formada por la UE, el FMI y el BCE. En el texto se detallaban los ajustes necesarios para que la Eurozona desembolse otros 130.000 millones que eviten la bancarrota del país. Algunas de estas reformas, como la eliminación de 15.000 puestos de funcionario este año, ya estaban consensuadas, pero en el aire quedan cuestiones tan peliagudas como la rebaja del salario mínimo. Los negociadores internacionales exigen una reducción de hasta el 25% en este umbral que asciende a 751 euros, muy por encima de lo estipulado en España o Portugal.
Los partidos, que ya han aplazado en varias ocasiones su decisión, se resisten a apoyar nuevos ajustes con las elecciones en ciernes. Aunque la fecha de los comicios depende en buena medida de cuándo se selle el pacto para el segundo rescate, lo más probable es que se celebren en abril. Ante esta situación, Francia y Alemania redoblaron la presión para culminar cuanto antes unas negociaciones que mantienen en vilo a los mercados. Ayer, se conoció que amenazan con fraccionar los pagos del salvavidas.
Bajo la propuesta franco-alemana, que Berlín puso sobre la mesa junto con su idea de un comisario para controlar el presupuesto heleno, los miembros del euro solo abonarían los vencimientos de deuda a los acreedores a través de una cuenta bloqueda. De esta manera se evitaría un cataclismo en los mercados, pero Atenas no contaría con el dinero necesario para cubrir los gastos del Ejecutivo salvo que ponga en marcha las reformas exigidas.
La tensión que se respira por las negociaciones también volvió a resucitar las hipótesis de una salida de Grecia de la moneda única. La vicepresidenta del Ejecutivo comunitario, Neelie Kroes, aseguró que si la zona euro pierde un miembro «no sería un drama», pero el presidente del Eurogrupo descartó este escenario.