Imaginen la escena: tres personas en el interior de un vehículo; semáforo rojo en la calle Vitoria. Jueves, 12.30 horas. Cola considerable. Quedan menos de 20 segundos para el cambio a ámbar. El conductor lanza un grito hacia la acera: «¡Hola, por favor, venimos de Madrid. Estamos de paso. ¿Dónde pilla la oficina del chico ese, de Pablo? Hemos entrado aquí solo para conocerle». Respuesta (con cierto tono de sorna): «¡Pues a más de 50 kilómetros, en Quincoces! Tenéis que saliros otra vez a la nacional...» No dio tiempo a más. Se desconoce su paradero.
Sirva esta secuencias como pincelada del efecto mediático que ha tenido el seguimiento constante a un Mirandés, ese «equipo pequeño y ambicioso» que ha conseguido enamorar a todo un país. Programas del 'prime time' radiofónico se han emitido desde Miranda; el equipo ha abierto los espacios deportivos de las cadenas nacionales de televisión y en más de una oportunidad ha entrado en la ristra de titulares.
La 'm' tricolor, ese símbolo 'escultural' que el Ayuntamiento metió con calzador como imagen promocional, ha aparecido en todas las televisiones. «Menuda publicidad, y gratis», llegó a vanagloriarse el alcalde Fernando Campo hace no mucho en una conversación de pasillos. Y no es para menos, las cámaras han dejado de lado sucesos, supuestas concentraciones de coca metabolizada en el Ebro y demás espasmos que no hacían justicia a esta ciudad. Miranda se ha reivindicado a si misma. Y lo ha hecho a través de un club con 85 años de historia. Ha hecho posible ver una cara más auténtica.
Carlos Pouso y sus jugadores, protagonistas indiscutibles, son los responsables de ello. La modestia y franqueza del técnico ha encandilado a un nivel que ni siquiera él llegó a imaginar. Otro ejemplo. 25 de enero. Los rojillos han tumbado hace apenas unas horas al Espanyol (el tercer 'primera' que dejan en la estacada después de Villarreal y Racing).
Ana Blanco, presentadora de la primera edición del Telediario (La 1) lanza un avance de contenidos a través de twitter. Su tuit -por hora, casi en directo-, el siguiente: «El entrenador del Mirandés, eufórico, dice que está más contento que Mourinho. Lo escuchamos enseguida en el #TD1».
El poema de Sabina
Porque también en Internet se ha ganado la batalla de la imagen. No todo ha quedado en las felicitaciones de los Cesc Fábregas, Piqué, Iker Casillas o Fernando Llorente a través de las redes sociales. Desde hace al menos dos semanas ha funcionado una iniciativa que tenía como objetivo teñir de rojo y negro el mapa de España a golpe de tuit con los hashtag #AupaMirandes o el #SiSePuede. Han llegado miles.
Hasta Joaquín Sabina, en su blog, 'El grito en el suelo', menciona al Mirandés en su poema 'Estrafalario', escrito el 29 de enero: «A fuer de buen colchonero/tengo cholo el corazón/campo a través/me quito el sombrero/cuando gana el Alcorcón o el Mirandés». Una web económica llegó a trasladar las claves del 'éxito Mirandés' (trabajo, tesón, orgullo, pundonor, y un largo etcétera de virtudes) a una receta para la España en crisis.
El soporte digital de este periódico, elcorreo.com, se ha visto también desbordado por ese efecto. 130.000 visitas recibieron sus contenidos gráficos el mismo 25 de enero tras la eliminación del Espanyol; los vídeos rodados por los propios jugadores se han 'clicado' en más de 3.500 ocasiones. Tras la gesta ante el Espanyol la web de Miranda ha incrementado su tráfico en un 95%.
Lo único que no ha logrado el Mirandés en este paseo glorioso por la Copa, es que la televisión pública sitúe en el mapa del tiempo a Miranda de Ebro. Pero esa es otra batalla. ¿Quizás para el ascenso?