Tan importante y turbulento como el resultado final de una obra literaria suele ser su proceso de creación. Éste también puede resultar, por sí solo, una auténtica aventura. Y los escritores vitorianos Miguel Gutiérrez y José Vicente Alonso, ambos de espíritu aventurero, bien lo saben. Han relatado en libros sus viajes más importantes y enriquecedores.
El primero expone su experiencia adquirida en dos expediciones al corazón de Guinea Ecuatorial en 'La aventura del Muni'. El segundo, por su parte, desgrana a través de las páginas de 'Alonso, mi verdadero conquistador' su paso por el conocido 'reality' de la ETB. Y aunque la mezcla de épica con periodismo que sobrevuela la obra de Gutiérrez choca, quizá, con el ácido contraanálisis de un producto televisivo que proyecta Alonso en su ensayo, ambos se juntaron ayer por la tarde para exponer cómo les resultó la aventura que representó redactar ambas obras. Lo hicieron a las 20.00 en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa, en un acto presentado por el escritor y profesor Jesús Camarero.
Miguel Gutiérrez habla tranquilo, pausado. Desgrana su publicación de forma pedagógica y lúcida. «En 'La aventura del Muni' trato de mostrar el mundo interior que nos atañe a todos mediante la técnica periodística del reportaje. Y lo hago a través de una estructura triple. Relato la historia del río Muni, en Guinea Ecuatorial, la de nuestro paisano Manuel Iradier cuando viajó a explorarlo, y la mía propia». Y es que en 2003 y 2005 fue él quien cogió la mochila y siguió los pasos del africanista y se adentró en la selva.
Autores diferentes
«Intento mostrar lo que vi, el instinto primario que se apodera de ti cuando estás en la naturaleza», explica Gutiérrez. Su crónica, en la que alterna parte de la biografía de Iradier con una galería de personajes anónimos, no entiende de conceptos como el bien y el mal. «Son más difusos cuando estás fuera del ámbito en el que te mueves habitualmente». Su libro fue premiado con el galardón Camino del Cid.
José Vicente Alonso podría pasar por la antítesis del autor con el que departió ayer. Enérgico y poco convencional, el 'conquistador' escribe «de toda la vida», y entiende que las peripecias que ha vivido para publicar su libro han sido «cómo una batalla». Por eso las cuenta. Porque fueron casi tan arduas como las que vivió durante los más de cuarenta días que invirtió en recorrer Argentina hasta Ushuaia. Este expelotari y fontanero expone sus ideas por necesidad. «Sentía que tenía que contar lo que vi en el programa de televisión. Es un 'reality' pero en casa no siempre se ve lo que hay detrás». Su libro le ha valido más de un lío con la casa que produjo el concurso, pero «ha merecido la pena». Tocó puertas de par en par hasta que dio con una pequeña editorial madrileña que accedió a ayudar en la autoedición de 'Alonso, mi verdadero conquistador'. Desde entonces presenta su obra, de la que habla maravillas. «Yo al menos, he 'flipado' mientras escribía».
Y es que en el trasfondo de la charla de ayer relució inequívocamente el amor por las letras y la conquista de lo desconocido. África o la edición de un libro. Literatura de viajes en su más pura esencia.