Aunque las alarmas de todos los relojes estaban preparadas para sonar a las doce en punto del mediodía, hora en que se preveía la llegada de la reina Doña Sofía al palacio de Montehermoso, la jornada inaugural de la capitalidad verde vitoriana había arrancado un poco antes. Las agujas acababan de pasar por las 10.30 cuando el alcalde, Javier Maroto, acompañado de miembros de su equipo, del grupo municipal del PNV y de ciudadanos anónimos se subía a la base que soporta la escultura vegetal instalada en la plaza de la Virgen Blanca y que aspira a convertirse en emblema del año 'green'. «Es una fotografía con el nombre de la ciudad que llevarán los turistas en su cartera», comentó el regidor popular tras observar la planta de tamaño XL.
La inauguración de esta estructura de hierro cubierta de musgo -de la especie sphagnum magellanicum, endémica de Chile, y elaborada en un vivero de Alicante- se salvó de los intermitentes chubascos que cayeron sobre Vitoria durante casi toda la mañana. Sin embargo, la humedad constante será su forma de sobrevivir durante todo 2012 en este lugar privilegiado de la capital alavesa, en la parte inferior derecha de la plaza -entre la fuente ornamental y la de uso público- y frente a la transitada Postas. La escultura vegetal, que ha costado 36.500 euros «a cargo de FCC» y «con coste cero» a las arcas municipales, según concretó el alcalde, permanecerá conectada a la red eléctrica «de la que se nutrirá el riego automático» para poder «mantener hidratadas todas las letras». Desde la uve hasta la zeta, sin saltarse la exclamación que cierra el anagrama.
«Junto a la fotografía de El Caminante o de la Virgen Blanca, ahora podrá haber una más», prosiguió Maroto a unos pasos del enorme seto de tres metros de alto, cinco de largo y cuarenta centímetros de ancho. El regidor insistió en la importante capacidad de «promoción» de la ciudad que esconden las quince toneladas de esta planta y que, desde ayer mismo, va a viajar en los móviles, cámaras fotográficas y de vídeo de todos los ciudadanos que visiten la capital alavesa. «Esto es imagen de Vitoria», añadió.
«El alma de la ciudad»
Pero el alcalde fue más allá y atribuyó otras propiedades al emblema natural. «Es una estatua con vida propia», admitió delante no solo de los medios de comunicación sino también de decenas de transeúntes que se arremolinaron frente al símbolo del año Green Capital. Y continuó con las comparaciones: «Es como un niño recién nacido al que la gente se acerca para ver a quién se parece. Yo digo que se parece al alma de la ciudad», describió.
Sus palabras no fueron escuchadas por todos los asistentes a la cita, a la que acudieron, además de los invitados, varios ciudadanos para hacerse oír ante parte de la Corporación municipal -faltaron los concejales del PSE y de Bildu- y del resto de vitorianos. A un lado de la escultura vegetal se situaron miembros del comité del Ayuntamiento contra los recortes y, al otro, representantes del hospital psiquiátrico de Álava para reclamar un jardín para sus instalaciones. «Respeto todas las protestas», respondió Maroto tras la inauguración de la escultura vegetal, de ese «momento histórico para nuestra ciudad».