Los recortes afectarán este año al Carnaval llodiano. El volumen total de premios se verá reducido al pasar de los 2.500 euros de 2011 a los 2.000 de éste, según explicó el portavoz de la coordinadora Jaiak, Mikel Ayllon, que desde el año pasado asume la organización de la fiesta. «Hemos intentado que la rebaja sea la menor posible», explicó. Como en anteriores ediciones, se repartirán trece premios en las categorías de grupos de más de 21 personas, de 18 a 21, grupos pequeños e individuales, al coletivo que proporcione más animación, a la mejor carroza, al mejor disfraz infantil y uno especial que decidirá el jurado.
El reparto de galardones del desfile había aumentado en los últimos años hasta rozar casi los 3.000 euros, después de varios ejercicios en los que la participación había descendido. Este incremento fue parejo al de la participación en el concurso, aunque la coordinadora Jaiak espera que los vecinos tomen parte en la fiesta como en las últimas ediciones.
Los interesados en desfilar podrán inscribirse los días 16 y 17 de febrero en la Casa de Cultura entre las seis y las ocho de la tarde, y el mismo sábado, 18 de febrero, entre las cinco y las seis de la tarde.
Pese a los recortes, los carnavales de este año incluirán otras novedades. Una de las más destacadas es la comida popular que se celebrará el sábado 18 y que seguirá al poteo por las calles de Llodio. El desfile cambiará la hora de inicio. «La salida se adelantará una hora, de las siete y media a las seis y media», explicó Ayllon. La razón hay que buscarla en la elevada participación de los llodianos en la cita. Al adelantar la salida, el recorrido por las calles de Llodio podrá hacerse con más tranquilidad para no postergar demasiado la entrega de premios. «El año pasado, ya nos propusieron esta idea para que diera tiempo a hacer el desfile y a entregar los premios».
Veinte cuadrillas
La coordinadora Jaiak integra a una veintena de cuadrillas y peñas relacionadas con las fiestas de Llodio. Asumió el año pasado la organización de los carnavales con el objetivo de incentivar la participación de los vecinos en este tradicional acto.
Fue la peña Galtzagorri la que retomó la organización de los carnavales en Llodio después de la dictadura franquista. Fue ese mismo grupo el que en 1982 incorporó como símbolo de esta fiesta a la bruja de Letziaga. Una mujer que, según la leyenda, habitaba en la cueva homónima, donde «se mesaba los cabellos con peines de oro y atraía con sus hermosas canciones a los pastores que se acercaban hasta este lugar».
Con la figura del Carnaval llodiano ya asentada, la participación fue descendiendo y el Ayuntamiento asumió la organización del desfile. Encargó a una empresa la preparación y la entrega de premios, hasta que Jaiak decidió recuperar la fiesta.