Los severos recortes aplicados en el gasto público y la subida de impuesto apenas han causado desgaste al Gobierno de Mariano Rajoy, según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El sondeo, difundido ayer, revela que el PP sólo ha retrocedido dos puntos en intención de voto, a pesar de las impopulares medidas puestas en marcha por el Ejecutivo de Rajoy a las primeras de cambio. Entre ellas, el aumento de la presión fiscal, tras haberlo descartado en plena campaña electoral.
Si las elecciones generales fuesen hoy, el PP volvería a ganarlas por mayoría absoluta. En concreto, obtendría el 42,7% de los votos, un 1,9% menos que en la cita del pasado 20 de noviembre. Ese resultado le lleva a mantener una holgada ventaja de 14,7 puntos sobre el PSOE, que cosecharía el 28% de los sufragios, siete décimas menos que en los anteriores comicios. Dos formaciones políticas experimentan crecimientos. IU sube un punto en intención de voto y UPyD, un 1,1.
Aunque los ajustes y la subida de impuestos no le pasan excesiva factura, el PP sufre una ligera caída antes de que se cumplan sus primeros cien días al mando del Gobierno. Un hecho «insólito y llamativo», en palabras del recién elegido líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. El nuevo secretario general de los socialistas recordó ayer que la popularidad de los ejecutivos suele registrar repuntes en la primera encuesta del CIS.
El sondeo ha sido realizado entre el 4 y el 15 de enero; es decir, antes de que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, anunciara la reforma de la ley del aborto y la cadena perpetua revisable para casos que despierten alarma social. Medidas que de algún modo podrían reconciliar al Gobierno del PP con su electorado más tradicional, después del 'tijeretazo'.
Rajoy es más valorado que Rubalcaba, ya que los ciudadanos confían más en él (36,2%) que en el líder socialista (21,6%). Aun así, el 59,3% de los entrevistados desconfía del presidente del Gobierno. En la misma investigación se demuestra que la crisis hace mella. El paro y la situación económica son los principales problemas citados por los españoles. Después, los partidos y la corrupción, que se dispara. Lo que cae a mínimos históricos es el terrorismo. ETA sólo es una inquietud para el 1,2% de los encuestados, y desaparece de la lista de las 15 mayores preocupaciones en España.