Dos vecinos de la localidad de Ollauri, cuyas identidades responden a las iniciales F. M. P. y D. M. M., padre e hijo de 64 y 23 años de edad, respectivamente, han sido condenados a la pena de seis meses de prisión cada uno, en ambos casos «accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del sufragio pasivo durante el tiempo de la condena». Según consta en la redacción final de la sentencia se les considera culpables de la comisión de un delito de lesiones contra un agente de la Policía Local de Haro por el Juzgado número 2 de Lo Penal de Logroño.
La resolución establece, al mismo tiempo, que los dos condenados deberán hacer frente al pago, «de forma conjunta y solidariamente», de una indemnización de 781 euros por los daños físicos provocados al efectivo de la Jefatura jarrera, suspendiendo en todo caso «la ejecución de las penas privativas de libertad impuestas» siempre y cuando «no cometan ningún delito en el plazo de dos años y a que abonen la responsabilidad civil en los plazos de 100 euros mensuales comprometidos».
La resolución del titular del Juzgado responde a los hechos acaecidos en diciembre del año 2009, periodo en el que se hace referencia a la probada existencia de una «relación conflictiva» entre D. M. M. y el agente de Haro, «debido a que éste presentó una denuncia contra aquél por una pintada en una lonja de su propiedad, insultos y amenazas reiteradas, incluso de muerte, en tono desafiante y de menosprecio hacia él a consecuencia de la labor desempeñada como policía».
En ese ambiente que el juez define «de hostilidad», el agente, «que en ese momento no realizaba funciones propias de su cargo», se dirigía a una lonja de su propiedad situada en el municipio de Ollauri a dejar su vehículo particular, topándose con el menor de los dos acusados que le increpó diciéndole «¡Picoleto (…) te vamos a matar, propinándole a la vez dos empujones, hecho ante el cual (…) se vio obligado a reducirlo, sujetándole contra un ribazo».
Su progenitor, que transitaba en ese momento con su camión por la carretera, «al ver los hechos, se detuvo y se bajó del vehículo, dirigiéndose al lugar en que se estaba produciendo el forcejeo entre aquéllos, y nada más llegar (…) le propinó dos puñetazos» al agente. Al esquivar éste el primero y parar el segundo con la mano, el padre recurrió a instancias de su hijo a una barra de hierro de 1,2 metros que portaba en el camión y éste, al zafarse del agente, a un destornillador de grandes dimensiones para continuar con una agresión que provocó al policía de Haro «lesiones consistentes en herida inciso contusa en región posterior auricular izquierda, contusión mandibular derecha, nalga derecha, muñeca derecha y nasas, precisando tres puntos de sutura en herida posterior de la oreja izquierda» y obligando al agente a permanecer 21 días «no impeditivos para la curación de sus lesiones».