La Fiscalía de La Rioja pide 18 meses de prisión para un hombre como presunto autor de un delito de tenencia ilegal de explosivos, por apoderarse de 10 kilos de dinamita de una empresa de construcción en la que trabajaba, en la localidad de Nájera.
La Audiencia Provincial de Logroño celebrará el próximo 8 de febrero la vista oral contra M.H.A.B., por unos hechos ocurridos en marzo de 2010, cuando trabajaba en una empresa de excavaciones que se encargaba de unas obras en el vertedero de Nájera.
Según la calificación de hechos del Ministerio Público, el acusado se apropió de 10 kilos de dinamita y cable detonante, que escondió primero en el garaje de su casa y después en un corral de su abuela, situado en la localidad navarra de Andosilla.
A mediados de junio de 2010, el procesado arrojó los explosivos al río Ega, según relata el fiscal.
Los perros de la Guardia Civil detectaron restos de explosivo en el garaje del procesado, quien, después de verse sorprendido habiendo poseído el material explosivo, les guió hasta el lugar en el que había arrojado el cable y la dinamita .
Los agentes pudieron recuperar cuatro kilos de dinamita y 437 gramos de pentrita que todavía no habían sido completamente degradadas por el agua.
El Ministerio Público ha pedido que se considere como atenuante la reparación del daño.
Reincidente
Por otra parte, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Calahorra juzgará hoy a un hombre acusado de quebrantar la orden de alejamiento impuesta en primera instancia después de ser declarado culpable de un delito de lesiones contra su pareja.
El fiscal pide para el acusado dos años y dos meses de prisión, además de la prohibición de residir en Calahorra durante los próximos tres años.
El acusado había sido condenado anteriormente a realizar trabajos para la comunidad y a mantenerse alejado de la víctima.
Sin embargo, el día 25 de diciembre del año pasado, hallándose en estado de embriaguez, quebrantó la orden de alejamiento al acudir a un locutorio donde se encontraba su expareja y, dirigiéndose a ella, le amenazó diciendo: «aquí estás, perra vagabunda, me las vas a pagar», en presencia de los dos hijos menores de ambos.
Al lugar acudió una patrulla de la Guardia Civil, con la que el acusado mantuvo un forcejeo mientras los amenazaba de muerte, con el resultado de que uno de los agentes resultó levemente lesionado en un brazo.