Tras los registros extremos que ha dejó la ola de frío siberiano, los termómetros recuperaron ayer valores más apropiados al ecuador invernal en el que nos encontramos. La lluvia que cayó en buena parte del territorio contribuyó a limpiar el manto blanco que se había acumulado en capitales como Vitoria o San Sebastián y en numerosos enclaves del interior. En la tarde de ayer, únicamente el puerto alavés de Herrera permanecía cerrado al tráfico, mientras que no era necesario el uso de cadenas en ninguno de los altos de la red viaria vasca.
La normalidad volvió, por tanto, a Euskadi a diferencia de lo ocurrido en la comunidades limítrofes, donde ayer siguió nevando de forma copiosa hasta el punto de ocasionar numerosas afecciones en el tráfico. Uno de los tramos más complicados se situó en la AP-1 a la altura de Burgos, donde la Subdelegación del Gobierno prohibió el paso de camiones para facilitar la limpieza y evitar retenciones. En el puerto madrileño de Somosierra, la circulación también se vio afectada por las intensas nevadas. Y en Cantabria, con cinco altos de la red secundaria cerrados, el deshielo provocó inundaciones en Cabuérniga, Campoo, Val de San Vicente y Liébana.
En Euskadi, las autoridades mantienen para hoy el aviso amarillo por nieve y por heladas en el interior. Según Euskalmet, tendremos una jornada de abundantes precipitaciones. La cota de nieve rondará a primeras horas los 400-500 metros, que ascenderá por la tarde a 800. Los termómetros se moverán entre los 10 ºC de la costa y los 5 ºC del interior, mientras que el viento del noroeste soplará fuerte. Ayer, las rachas llegaron a registrar 123 km/h en el monte Oiz y 121,4 en La Cerroja.
Mañana se espera la entrada de un sistema frontal procedente de Europa que traerá más frío, aunque no tanto como en días pasados. Nevará en torno a 800 metros por la mañana, cota que bajará hasta los 300 por la noche. El viento soplará del norte-nordeste y las temperaturas descenderán de nuevo, con máximas entre los 3-9 ºC.