El Unicaja se instala definitivamente en la crisis después de conceder ayer su sexta derrota consecutiva, en esta ocasión frente al Blusens Monbus Obradoiro, rival el próximo domingo del Caja Laboral en la Liga Endesa. Un traspié fuera de todo pronóstico que relega al cuadro de Chus Mateo a la quinta posición en la tabla, cuando hace poco discutía al Baskonia la tercera plaza y miraba hacia la cabeza. Enfrente, el conjunto gallego halló un alivio donde menos lo esperaba. Se mantiene en la zona de peligro, pero la victoria posiblemente adquirirá su verdadero valor más adelante, cuando otros equipos de las posiciones de descenso visiten Málaga y tal vez no encuentren a un anfitrión tan hospitalario.
El Unicaja arrancó el partido mal, frío, lo que propició las primeras ventajas visitantes (2-11, minuto 4). Sin embargo, de alguna manera logró mantenerse en el marcador hasta el final del primer periodo. La depresión llegó poco después, cuando en el arranque del segundo cuarto permaneció seis munutos sin anotar. En esos diez fatídicos minutos los locales solo sumaron cinco tantos, permitiendo el despegue de los gallegos (18-36 al descanso).
Tras el descanso, Unicaja no respondía (21-40, minuto 22). La tragedia se cernía en el Martín Carpena, hasta que un parcial de 19-4 pareció rescatar la lógica (40-45, minuto 29). A partir de entonces se sucedieron unos minutos de pulso equilibrado (44-47 en el 31, tras una antideportiva visitante). La reacción local no pasó de ahí. Incomprensiblemente, el Unicaja se vino abajo para regalar el triunfo al Blusens.