La Asobal regresaba al Palacio y lo hacía a lo grande. El líder, el campeón de la Champions. El Palacio de los Deportes rozó el lleno, pero ayer el Naturhouse no pudo dar la campanada. Sucumbió ante un rodillo, el culé. No se le puede reprochar nada a este equipo que se dejó la piel. La ausencia de Rubén Garabaya condicionaba al equipo riojano, pero ahí Ales Silva demostró por qué Jota González ni lo dudó ni un segundo para renovarle al final de la temporada pasada. El brasileño ha crecido, y a lo grande, en Logroño. Todo un seguro ayer en defensa y en ataque.
El Barcelona Intersport no acusó que buena parte de su plantilla hubiera disputado el Europeo -aunque durante la semana se hubieran mostrado temerosos por deber jugar sin apenas entrenar-. Tiene hombres suficientes y calidad que le ha llevado a lo más alto de la tabla. Aun así impuso una intensidad inusitada. No quería un tropiezo en tierras riojanas. Los dos primeros parciales fueron sencillos para los de Toni Rubiella -que suple a Xavi Pascual, que poco a poco se recupera de su operación-. A los diez minutos, los catalanes ya dominaban en el marcador (3-7).
Pero ya lo advertía Jota González antes del partido, contra los 'grandes', caso del Barcelona o del Atlético de Madrid, también debe dolerles perder. Y así, el siguiente parcial fue de ensueño para los logroñeses. Logró dejar a los catalanes sin marcar durante seis minutos y firmó, además, goles de bellísima factura, como el quinto riojano, en el que Pedro voló por encima de todos en un 'fly' para enmarcar (6-7). Pero por algo, el Barcelona Intersport permanece como invicto en Asobal. Tras el 7-7, Saric, en portería, el brazo de Nagy y la calidad de Rutenka hicieron mella en los logroñeses, con un parcial de 0-4. A ese 7-11, le siguió un 9-13. Y poco a poco, el Barcelona despegó, hasta colocarse seis arriba al descanso (10-16).
El inicio del segundo tiempo se vio marcado por la gran actuación en ambas porterías; Saric, en la catalana, y Jorge Martínez, en la riojana, incluido un penalti a Rutenka (11-17). Hasta que los de Toni Rubiella dijeron basta. Con una defensa más contundente, excesiva a veces, sobre todo sobre Prce y Ales Silva, ante una pareja arbitral muy permisiva con los azulgrana, que pitaron, incluso, cuatro faltas en ataque a Alex Dujshebaev y cinco penaltis en contra los riojanos -por uno favorable a los logroñeses-, impidieron que el Naturhouse lanzara con comodidad, aprovechando, además los robos de balón para llevar a cabo unas contras imparables.
Cambio en portería
El Naturhouse volvió a cambiar el portero -Aginagalde había salido al inicio del partido, pero a los diez minutos fue sustituido por Jorge Martínez y éste nuevamente en el segundo tiempo por el capitán franjivino-, pero el equipo culé había encontrado el camino al gol (13-21, m. 40).
La sangría se hacía evidente, pero el equipo local no bajaba los brazos. Aginagalde conseguía parar dos contragolpes rivales, pero los rechaces volvían a favorecer a los catalanes. Hasta once goles de ventaja llegaron a tener los de Toni Rubiella, que se colocaron en el minuto 55 diez arriba (20-30).
El partido quedaba visto para sentencia. Pero la afición riojana no reprochó nada a su equipo. Ayer no era el día. Este Barcelona Intersport está a años luz de los riojanos, confirmando que han logrado reunir un buen grupo, con gran calidad individual, que ha memorizado muy bien las jugadas -que repite sin cesar una y otra vez, de memoria, casi con los ojos cerrados-.
No obstante, el partido de ayer, pese a perder por 22-32, debe servir para sacar conclusiones; la primera y más evidente, que el Naturhouse acusa la ausencia de Rubén Garabaya -se ha acostumbrado a jugar con dos pivotes, Rubén y Ales-; que, precisamente, Ales Silva atraviesa por un gran momento de juego; que acusa la falta de rotación-ayer mismo Isma Juárez no jugó, pero Arrieta lo hizo con molestias, lo mismo que Tioumentsev- que Pedro Rodríguez, con sus 'flys' encandila al Palacio; pero, también, que Prce debe dar más, que Kallman debe creerse su faceta de lanzador. Pero aún queda toda una segunda vuelta, la que dictaminará dónde queda el Naturhouse.