Luis Abeytua fue un periodista riojano, desconocido para muchos, que se convirtió en un testigo de excepción de la II Guerra Mundial en Berlín. El rigor de su trabajo hizo que pronto se ganara el reconocimiento de la profesión. Trabajó en la agencia de prensa alemana 'Transocean', fue corresponsal de varios medios de comunicación españoles en Berlín durante la contienda, llegó a dirigir la sección en español de la revista 'Signal' y a traducir los discursos de Hitler al castellano.
En 1945, publicó 'Lo que sé de los nazis', uno de los primeros libros que criticaba el régimen de Hitler y su sistema de represión y propaganda. La figura, el trabajo y el legado de Abeytua han pasado desapercibidos durante años. Ahora, la Universidad de Cantabria ha vuelto a reeditar esta obra y con la reedición ha despertado el interés por un destacado riojano apenas valorado.
Luis Abeytua nació en Logroño en 1909 en el seno de una familia muy conocida. Hijo del procurador Víctor Abeytua, fue el menor de 16 hermanos. «Era una persona muy normal, muy educada, culta», recuerda hoy su hija María Teresa, «trató de vivir su vida lo mejor posible, en una época muy convulsa, en medio de dos guerras, la Civil Española y la II Guerra Mundial».
'Lo que sé de los nazis' es «una crónica periodística del Berlín de entonces que él vivió de primera mano. Había que contar aquello que era tremendo», describe hoy su hija.
«Luis Abeytua no sólo se limitó a ser testigo de excepción de los hechos que relataba, hechos en ocasiones fundamentales del siglo XX, sino que además los contó sin adornos, tal cual era él y tal cual eran los hechos y las personas que los vivieron. El entorno en el que desarrollaba su trabajo y su vida social, agencias de noticias, corresponsalías, embajadas, salas de redacción, le permitía acceder a información de primera mano y conocer a personalidades muy relevantes», resume María Teresa Abeytua en el prólogo de la segunda edición.
Luis Abeytua ingresó en el cuerpo pericial de Aduanas en 1934. Fue expedientado en su trabajo por ser «fiel a sus principios y a su honestidad». Fue suspendido de empleo y sueldo «por defender a un compañero que había denunciado a una persona cercana a Franco», explica su hija. Se vio obligado a buscar un nuevo trabajo y se incorporó como secretario del consulado alemán de Lerma. En 1938, a raíz del cierre del consulado le ofrecieron un trabajo en los servicios de prensa en Berlín. «No era periodista, pero como escribía muy bien le hicieron corresponsal de varios periódicos españoles en Alemania», relata su hija. Trabajó para medios como ABC o Informaciones . Llegó a dirigir 'Signal', «el equivalente al París Match de la época», subraya Teresa, una revista que se llegó a editar en más de veinte idiomas y que logró quedar al margen del control de Goebbels. Como corresponsal escribió desde Stalingrado y relató la persecución a los judíos.
El propio Abeytua describe en su libro cómo trabajaban en la agencia de noticias 'Transocean', cómo era la fuerte censura del régimen y relata la persecución a los judíos, la caída de Mussolini o el ataque japonés a Pearl Harbour.
Este riojano, que había estudiado alemán por las noches, dominó el idioma con tal fluidez que llegó a ser traductor de los discursos del Führer. «Hitler estaba loco y si le daba por levantarse a las cuatro de la mañana y dar un discurso mi padre y otros traductores tenían que ir a trabajar en aquel momento porque tenían que estar disponibles las 24 horas», describe Teresa. «Hitler fue un perfecto loco que tuvo la habilidad de rodearse de gente muy válida, pero luego como fruto de su locura organizó una masacre mundial terrible», relata.
«Mi padre siempre ha defendido al pueblo alemán porque siempre ha dicho que el pueblo alemán no es el nazismo, la mayoría de ellos no sabían lo que estaba pasando con los judíos, los militares de carrera no podían soportar a los de las SS», recuerda Teresa de las conversaciones con su padre, que tuvo amigos «alemanes, españoles y judíos».
Su hija destaca una anécdota durante la visita de Serrano Suñer, cuñado de Franco, a Alemania. «Mi padre habló con él y le dijo que España no debía sumarse a esa guerra porque Alemania iba a perderla. Yo he llegado a pensar que quizá Serrano le contó a su cuñado lo que le dijo mi padre y por eso Franco le dio 'peras' a Hitler en Hendaya».
El matrimonio Abeytua regresó a España en 1944. Luis se incorporó a su trabajo en el Cuerpo de Aduanas y se licenció en Derecho. En 1950 regresó a su Logroño natal. Era frecuente verle en el Círculo Logroñés o paseando junto a su mujer por el Espolón. Falleció en Logroño en 1994. Dieciocho años después su legado vuelve a publicarse como un gran relato periodístico.