Moustapha Niasse fue primer ministro de Senegal y en estos momentos, como candidato a la Presidencia, lidera a la oposición de cara a las elecciones del próximo 26 de febrero. Se enfrenta al actual jefe del Estado, Abdoulaye Wade, que aspira a un tercer mandato aunque la ley solo contempla dos en el país. Pero el veterano dirigente ha puesto en marcha un sistema político autoritario y corrupto con apariencia democrática y cuenta con el apoyo del Consejo Constitucional, lo que ha provocado disturbios con muertos, heridos y detenciones.
«Senegal está en una situación muy delicada y no podemos descartar un enfrentamiento generalizado entre el pueblo, sobre todo la juventud, y el poder autoritario de Wade, que tiene casi 90 años», sostiene Niasse, en el marco de una conferencia sobre África celebrada en Rabat. «Las consecuencias políticas de la decisión del Consejo Constitucional son imprevisibles. Hasta EE UU ha presionado al presidente para que no se presente a las elecciones. Vivimos un golpe de Estado constitucional», asegura.
«Corrupción endémica»
A juicio del ex primer ministro, una resolución pacífica de la crisis política y social «depende del poder», porque «la oposición, agrupada en el Movimiento del 23 de Junio (M23) -que cuenta con casi 150 partidos políticos y agrupaciones cívicas- no piensa bajar la guardia». Precisamente ayer, los candidatos del M23 libraron un nuevo pulso contra el poder al advertir de que solo acudirán a los comicios si Wade se retira de la carrera electoral.
«Los demócratas creemos que el presidente ha violado la Constitución y reprime las protestas porque no conoce otro lenguaje que la violencia. La democracia es una simple fachada en Senegal», confiesa Niasse al tiempo que añade que «la corrupción es endémica y la juventud solo tiene un objetivo: escapar a Europa, sobre todo a países como España y Francia». «Por suerte no hay riesgo de conflictos étnicos porque cristianos y musulmanes convivimos pacíficamente. Llevamos 50 años sin un golpe de Estado», recuerda.
Orgulloso de su pasado como colaborador del expresidente socialista senegalés y poeta Léopold Senghor, Niasse marca los objetivos de la oposición. «Queremos que el poder vuelva al Parlamento, reformar la Justicia para que sea independiente, acabar con la corrupción y el despilfarro, mejorar la sanidad, la educación y dar esperanza al pueblo». Para alcanzar esa meta, considera que España puede desempeñar un papel importante porque «tiene muchos intereses económicos en sectores como la pesca y ha abierto una línea de crédito de 30 millones de euros para ayudar al país».