Ibon Goieaskoetxea Arronategi, presunto exjefe del aparato militar de ETA, y otro preso de la banda, Borja Gutiérrez Elordui, inician hoy una huelga de hambre en la prisión francesa de Villepinte (periferia de París), según informó ayer la asociación de apoyo a los internos de la organización, Etxerat. El motivo de la protesta es el próximo traslado de Goieaskoetxea a la cárcel de Villefranche sur Saône, a 25 kilómetros al norte de Lyon, que -denuncia Etxerat- aleja aun más del País Vasco al gernikarra pese a la petición que efectuó hace un mes el autodenominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera) en favor del acercamiento.
Ibon Goieaskoetxea, alias 'Emil', está acusado de haber intentado atentar contra el Rey en 1997, en una acción que le costó la vida al ertzaina Txema Agirre. Fue detenido en 2010 en el país vecino. Se le vincula con la cúpula de la banda tras la caída, en abril de 2009, de Jurdan Martitegi. Tanto él como otros dos presuntos activistas presos en Villepinte, el ya citado Borja Gutiérrez y Joseba Fernández Aspurz, protagonizaron a finales del pasado año un incidente con un funcionario que «les somete a un acoso incesante», según denunció en su día Etxerat, y por el que fueron recluidos en una celda de castigo entre Nochevieja y el 2 de enero.
Contra la dispersión
La huelga de hambre solo será secundada por Goieaskoetxea y Gutiérrez, tal y como informó el colectivo de apoyo a los presos, porque Joseba Fernández «no puede realizar ayunos». En todo caso, participará en la reivindicación «de otra manera» que la organización no concreta.
«Es evidente que el Estado francés no tiene intención de acabar con la dispersión y que además no respeta los derechos de los presos y las presas políticas vascas», censura en su comunicado de ayer Etxerat. Ya el pasado mes de enero, en una rueda de prensa celebrada en Bilbao, el colectivo de familiares de reclusos de la banda denunció que el país galo estaba «empeorando todas las condiciones en las cárceles», así como que existía «un inmovilismo terrible y una soberbia que se paga con las familias de los reclusos».