La asociación Etnográfica Artea, que gestiona el museo de Artziniega, ha mostrado su malestar por el recorte económico que aplicará este año el Ayuntamiento a los fondos que se destinan al mantenimiento de esta oferta y temen que «tenga que cerrar sus puertas si no se producen cambios», explicó Mateo Lafragua, portavoz de la asociación.
La partida destinada a la apertura del museo se ha visto reducida de 61.000 a 26.000 euros. «Ha sido una decisión unilateral que se ha tomado por decreto de Alcaldía, sin consultarnos», explicó Lafragua, que lamentó la situación a la que se ven abocadas las trabajadoras contratadas por la asociación para mantener abierto el museo.
Este colectivo y el Ayuntamiento tenían suscrito un convenio gracias al que también recibían algo menos de 10.000 euros anuales para la organización de actividades. Esa cantidad se verá reducida hasta los 5.600 euros, aunque en este caso, Lafragua insistió en que «lo que nos preocupa son las nóminas». Pese a todo, la asociación etnográfica Artea espera que la situación se pueda reconducir para salvaguardar el trabajo realizado en los últimos treinta años y evitar el cierre del museo.
Piezas antiguas
Por su parte, el equipo de gobierno, liderado por el PNV en Artziniega, mostró su apuesta por el mantenimiento del museo y su disposición a negociar con la asociación para buscar nuevas fuentes de financiación.
El museo Etnográfico de Artziniega nació hace 27 años gracias a una iniciativa vecinal que comenzó reuniendo piezas antiguas recuperadas de los caseríos, hasta que en 1984 abrieron un modesto museo en las antiguas caballerizas del santuario de la Encina. Su volumen creció de tal manera que en 2004, se trasladaron al edificio actual, donde cuentan con diecisiete salas que reproducen fielmente escenas de antaño, como una antigua farmacia, una cocina, un aula o un dormitorio. La asociación ha recuperado además una antigua fragua y dos molinos.