Sonrisas y lágrimas en la presentación de los niños nacidos durante los últimos meses en la comarca jarrera. Sonrisas y lágrimas esperanzadoras, cargadas de vida, fuente de futuro, ajenas a cualquier ejercicio de dolor, ejemplo vital. Sonrisas y lágrimas, en el mismo paquete y a coro, con el impulso de los noventa críos que, anotaron los responsables de la cofradía de la Vega, fueron presentados ante la imagen de la patrona de la ciudad por la festividad de Las Candelas en uno de los encuentros más arraigados de la tradición local.
La ceremonia que inicia el recorrido hacia la semana de la Pasión, previo paso por la mascarada del Carnaval y el ciclo litúrgico de la Cuaresma, se vuelve a mover en los mismos índices de participación de las últimas convocatorias en las que se ha consolidado la cifra de neonatos que arrastran hasta el templo mariano a decenas de familiares, principalmente padres y abuelos que rememoran con ello el relevo generacional del que ellos fueron protagonistas años atrás.
Y lo hace, remarcó durante su alocución el abad de la cofradía, Narciso Corcuera, en un clima «festivo» que se prolongó, después de una breve ceremonia en la que se prendieron las mechas de las 'candelas' que recuerdan la presentación de Jesús en el templo durante el acto de purificación al que debían someterse todas las madres, hasta la escalinata que conduce al camarín de la Vega, ayer vestida de verde oliva, verde tierra.
Desde allí, vuelta al interior y de espaldas a las naves, en el rincón más íntimo y acogedor de la basílica, fue recibiendo de una a una a todas las criaturas, elevadas hasta su corona por el párroco de Santo Tomás, Carlos Esteban, y el referido abad, no sin esfuerzo, ante la atenta mirada de las camareras de la institución religiosa. A fin de cuentas si algo parece quedar claro desde hace ya algún tiempo es que el futuro de la capital riojalteña y toda su comarca, que siente esta tradición como suya, viene sano y fortachón.
Y cuenta, además, desde ayer con el respaldo de la talla gótica que los observa bien de cerca.