El Gobierno de Barack Obama recibió ayer severas críticas por anunciar el final de los combates en Afganistán, lo que congresistas republicanos calificaron de «apresurado» y el candidato Mitt Romney de receta segura para la derrota. Pero si se trata de quién declarará victoria, los aliados ya han perdido esta guerra.
Un informe de la OTAN al que han tenido acceso la BBC, 'The Times' y 'The New York Times' reconoce que, a pesar de que se ha doblado el número de detenciones en el último año, los talibanes sienten que están ganando porque cada vez encuentran más simpatía entre el pueblo.
El informe se basa en la friolera de 27.000 interrogatorios a 4.000 talibanes capturados, que según el rotativo neoyorquino «están muy lejos de sentirse desmoralizados», contrariamente a lo que dijo Obama la semana pasada en su discurso sobre el Estado de la Unión. «Hemos quebrado el momento que vivían los talibanes y algunas tropas han empezado a volver a casa», afirmó. En los dos años que faltan el resto se encargará de castigar cuanto pueda a los talibanes incrementando ataques y arrestos destinados a «capturar o matar insurgentes, particularmente comandantes de nivel medio», indica el informe. Por contra, la estrategia de los talibanes es ganarse la simpatía del pueblo afgano para reconquistar el poder en cuanto salgan las tropas de EE UU.
No será difícil, gracias al resentimiento de más de diez años de invasión extranjera y de la política del mulá Muhammad Omar. El hombre del parche que huyó en moto cuando entraron los estadounidenses sigue al mando y ha impuesto un rígido código de conducta a sus hombres, con números de teléfono gratuitos a los que los campesinos pueden llamar para denunciarlos. Desde su cuartel general en Quetta, los talibanes envían comités para investigar las denuncias, que van desde castigos excesivos a bajas civiles en los combates.
Antes de que el jefe del Pentágono, Leon Panetta, anunciase el miércoles en Bruselas que EE UU finalizará la guerra a final de año que viene, el informe fechado a 6 de enero ya observaba que la población afgana «se prepara para abrazar la vuelta de los talibanes».
La buena noticia es que los talibanes ya no tienen interés en trabajar con Al-Qaida. Sus miembros no reciben apoyo militar ni logístico porque los insurgentes saben que eso les convierte en blanco de los ataques.
Para muchos estadounidenses esa es la clave para clamar victoria y justificar la retirada. «Fuimos a Afganistán a capturar a Osama bin Laden y lo hicimos», recordó ayer el ex secretario general de la OTAN general Wesley Clark.