La nieve que caía sobre la ciudad recibió a los dos jugadores que se han incorporado al Mirandés en el mercado invernal. Un valenciano y un madrileño que están, como es lógico, menos acostumbrados a este fenómeno meteorológico, si bien lo que resaltaron de verdad es el hecho de haber recalado en el club rojillo. Así comenzaba el guardameta de Ontinyent, Rubén García, su presentación: «La verdad es que se siente uno un privilegiado cuando recibes la llamada del Mirandés».
Para él, se trata de una «ilusión muy grande y más cuando ves lo que está viviendo el Mirandés en las dos competiciones que participa. Es una tremenda ilusión compartir vestuario con compañeros que han alcanzado tal prestigio y han puesto el nombre de Miranda en todos los rincones de España».
Lo cierto es que no se lo pensó mucho. Entre otras razones porque en el Ontinyent «no estaba a gusto, el cuerpo técnico no me tenía en cuenta, el año pasado lo jugué todo y ahora quería marcharme porque no me sentía parte del club; una oferta como está no la podía dejar marchar», apuntó.
Una vez en Miranda lo que tiene claro es que va a ser uno más en el vestuario. «Puedo aportar competitividad en el entrenamiento, intentar mejorar y ayudar tanto deportiva como personalmente a la plantilla; me siento uno más, no el tercer portero y será el técnico quien valore mi trabajo y la forma de entrenar».
Viene en forma, como él se encarga de señalar no ha dejado de entrenar ni una sola semana, lo ha podido hacer durante toda la temporada y, por lo tanto, «vamos a intentar cumplir las expectativos del entrenador cuando lo precise».
Confía en integrarse pronto en el vestuario porque «estar en Segunda B es una rueda y estés donde estés siempre tienes a alguien que ha coincidido con algún jugador. Es imposible no tener referencias ahora mismo del Mirandés, está en boca de todos», sostiene.
No le gusta autodefinirse, pero si tiene que hacerlo - a instancias de los medios de comunicación- destaca que «quizás lo que más se puede valorar es la cualidad de blocar los balones; trabajar al lado de Cañizares y Palop te ayuda, no soy un diez en nada pero sí pienso que soy bastante completo en todo», indicó el guardameta cuya vinculación se prolongará, de momento, hasta el final de la actual campaña.
Antonio Martínez, por su parte, es un centrocampista de contención, el medio centro nato que se ofrece a los compañeros para descongestionar el juego y que roba los balones que puede al contrario. Reconoció que «vengo a un gran equipo, que está en un formidable estado de forma y la verdad es que estoy muy feliz y agradecido de que haya habido interés para que viniese aquí».
El jugador que pertenece al Real Madrid y que recala en la disciplina mirandesista en calidad de cedido también hasta el próximo día 30 de junio confiesa que la lesión que tuvo fue «hace mucho tiempo, está olvidada y estoy al cien por cien».
El ambiente en el vestuario -recalcó, según ha podido comprobar en las primeras horas en Anduva- «es muy bueno, el grupo y el cuerpo técnico me han ayudado mucho y esta es una oportunidad que no podía dejar pasar», enfatizó en sus primeras palabras como futbolista del Mirandés .
Su primer intercambio con Pouso sirvió para que el entrenador le dijera que «lo que quiere de mí es que ayude al equipo, igual que todos los compañeros y que trabajando habrá oportunidades». El mensaje ya escuchado por todos los integrantes de la plantilla, ahora ya un total de 22.
Una petición de Pouso
El preparador de Lamiako subrayó que «es gente que nos puede aportar; un tercer portero es una petición expresa mía y desde hace un mes, a alguno le podrá sorprender pero a mí no, así de claro; creo que un equipo que aspira a lo que aspiramos nosotros necesita un tercer portero solvente, con experiencia, joven, con ganas de crecer y que no nos rompa ese equilibrio que mantenemos entre calidad-precio. Él ya sabe a lo que viene».
En similares términos se expresó Pouso acerca de Antonio Martínez, un efectivo «de dentro, obediente, muy disciplinado, tácticamente muy disciplinado, es de la cantera del Real Madrid y ahí ya sabemos que no juegan malos; algo estamos haciendo bien para que esté aquí porque tenía otras ofertas de Segunda B, pero han sido sus agentes los que han hecho todo lo posible para que viniese a Miranda; tener cedidos del Villarreal o del Madrid es importante».
Eso sí, ambos necesitarán un periodo de acoplamiento antes de estrenarse con el equipo. «Que nadie piense que van a jugar ya; ahora mismo no hay ninguna necesidad, El equipo está hecho pero por su calidad les llegará el momento».