Nadie se preguntó quién influyó en el colegiado madrileño Velasco Carballo para que no señalara dos penaltis a Messi en Mestalla en el partido de Liga que acabó 2-2. Tampoco se sospechó de ninguna influencia hacia el cántabro Fernando Teixeira Vitienes cuando anuló un gol a Messi por fuera de juego inexistente de Keita en la única derrota del Barça en Getafe (1-0). Y tampoco hubo ninguna mención al verbo 'influir' el día que el castellano-leonés Turienzo Álvarez no pitó las manos del espanyolista Raúl Rodríguez bajo palos tras remate de Pedro (1-1).
Todas ellas fueron jugadas en los últimos segundos de tres partidos en los que los errores privaron al equipo de Pep Guardiola de cinco puntos que igualarían la Liga con el Madrid, que ahora lleva siete de ventaja. Sin embargo, para justificar un fallo evidente, como los anteriormente citados, del castellano-leonés González González el miércoles en la Copa del Rey en Mestalla, sí ha habido quórum: no pitó la mano de Pinto fuera del área en el minuto 18 que le hubiera supuesto la tarjeta roja porque no quiso, influido de forma determinante por las críticas al colectivo arbitral del presidente del Barça, Sandro Rosell, el día anterior.
«La cosa no pinta bien. A ver si se equilibra», dijo Rosell sobre las decisiones de los colegiados. Posiblemente, González se hubiera equivocado igual sin las palabras de Rosell, como le pasó a Velasco, Teixeira y Turienzo, pero el castigo para el presidente azulgrana es que se dude de un resultado (1-1) con el que un buen Barça, en vías de recuperar sus mejores sensaciones, se acerca a la final de Copa.
De poco ha servido que Pinto reconociera: «Le di entre el sobaco y la mano al resbalar». O que Guardiola admitiera: «Sí, me han dicho que es mano y roja». El Valencia, sin embargo, lo ve desde otro prisma. Su presidente, Manuel Llorente, lo vio claro: «Parece ser que hay que hablar de los árbitros porque hay dos equipos, el primero y el segundo de la Liga, a los que no tienen valor para tomar decisiones.
La mano era clarísima. La ha visto todo Mestalla menos el árbitro. Se han dado cuenta las 49.800 personas que fue mano». E insistió: «Nosotros no hablamos nunca de los árbitros, no le damos importancia a este tema. Pero esos equipos (...) se tiran toda la semana condicionando. Ha sido una acción que la ha visto toda España».
Soldado abundó en la misma tesis: «Aquí cuando habla nuestro presidente y se queja de árbitros no se tiene en cuenta, pero no me extrañaría que las palabras de Rosell influyeran en la decisión del árbitro de no pitar esa mano muy clara que ha podido condicionar el partido. Ha pasado delante del árbitro y no ha tenido el valor de pitarla».