Natalia Dicenta regresa a Vitoria con una propuesta que funde canciones, biografía, 'show' y una mirada humana a uno de los grandes mitos de Hollywood. 'Al final del arco iris', de Peter Quilter, recorre la personalidad, el arte y las vivencias de Judy Garland, a través de una interpretación con múltiples lenguajes escénicos. La propia Dicenta describe la pieza como una «comedia dramática con música», pero confiesa que para sí misma lo llama a menudo «concierto», tal y como acostumbra a consignarlo en su agenda personal. En ella tiene marcada la fecha de hoy, en el Teatro Principal, a las 20.30 horas. Y lamenta que en la capital alavesa haya tan solo una fecha, porque «el público se merece ver este montaje».
Y es que la intérprete explica cómo enfoca su labor más hacia transmitir al patio de butacas la energía de Garland y su personalidad. «No se trata de imitarla ni de parecerse», distingue Dicenta, quien considera que «el trabajo consiste en captar la esencia y transmitirla», en una función que «exige mucho física y vocalmente».
'Al final del arco iris' no es un musical al uso, «es la historia de una mujer que es actriz, cantante y bailarina. Es una historia personal. Hablamos de Judy Garland y la música tiene que estar presente», sentencia Dicenta.
Y lo está a través de temas como 'Over the Rainbow', 'Get Happy', 'The Trolley Song', 'The Man That Got Away' o 'Come Rain or Come Shine', que el personaje interpreta en el carismático club londinense Talk of the Town «por el que pasaba lo más granado» a finales de los 60. Garland ensaya con su pianista Anthony (Mauro Muñiz) en una lujosa suite del Hotel Ritz, donde se halla también Mickey Deans, quien sería el quinto marido de la 'show woman'.
Ambos hombres también representan a la gente que quería a la artista, en el caso del músico, y a quienes «la amaban por lo que valía en dólares». De hecho, los aspectos personales han sido algo en lo que Dicenta ha buscado profundizar a través de diversas biografías de la estrella, para llegar «a la mujer que había detrás».
Garland fue toda una niña prodigio que sufrió las consecuencias de la sobreexplotación por parte de la Metro Goldwin Mayer-que llegaba a administrar anfetaminas a sus estrellas adolescentes para mantener su productividad- cuyo fallecimiento fue también precoz, con solo 47 años. Tal vez por ello «tenía un espíritu gamberro», como el de la niña que no pudo jugar en su día.
Pero su magia trascendía todo ello, algo que la actriz madrileña refleja con su interacción en escena con el pianista José Manuel Villacañas, el batería José San Martín, los vientos de Alejandro Pérez y el contrabajo de Francisco Lupano. Ahí, en las actuaciones de Garland -con fugaces transiciones en tre el hotel y el escenario-, es donde el personaje brilla y ejerce de gran comediante y 'performer'.
Humor agudo
La pieza cosechó un gran éxito en Madrid, donde permaneció cinco meses desde el 21 de enero del pasado año. Dicenta asegura que este trabajo «me ha dado mucha luz, protección y fuerza. Muchas cosas». La artista afirma que el personaje de Garland -«luchadora, culta, preparada y con un gran sentido del humor, con una agudeza como el filo de un cuchillo»- le ha enseñado cosas en el ámbito personal, como mujer y como profesional.
Natalia Dicenta, que cuenta en su trayectoria con premios como el de la Unión de Actores, el Ercilla o el Max, posee también una trayectoria jazzística de más de una docena de años. Como vocalista se sitúa en la estela de las grandes damas del género, sobre las que destaca especialmente a Ella Fitzgerald.
Una muestra de su faceta como vocalista es el álbum 'Colour', grabado con músicos como Jorge Pardo, Bob Sands o Reiner 'Negrón' Elizarde, con la dirección musical del pianista Vicente Borland, que está pendiente de publicación. También aguarda a ver la luz un álbum que recoge diez temas popularizados por Garland, 'Dear Judy'.