Un enorme chicle rosa ejerce de implacable carcelero de una pierna, sellándola con fuerza al suelo pese a los intentos de su dueño de despegarse. Ésa es la imagen que preside uno de los carteles de la nueva campaña impulsada por el servicio de Juventud del Ayuntamiento para concienciar a los escolares vitorianos de la importancia de continuar sus estudios para lograr la emancipación y la independencia. La han diseñado tres alumnos de tercer curso de Diseño Gráfico de la escuela de Zaramaga.
«Mejorar las posibilidades de un empleo de calidad viene condicionado por la calificación profesional de cada persona que accede a él, y además una de las demandas del mercado de trabajo actual es la necesidad de formación continua y reciclaje en todas las edades», planteó Encina Serrano, consejera de Planificación cultural, en la presentación de la campaña. «Por eso, es preciso profundizar en la alternativa que tiene una persona joven para decidir entrar rápidamente en un trabajo precario y de baja calificación o alargar el periodo formativo hasta conseguir una capacitación en una rama profesional», añadió.
Bajo el lema 'Despégate', los tres creadores de esta curiosa campaña apostaron «por esta metáfora para que no se queden estáticos, que se movilicen y completen sus estudios, donde el chicle es el icono representativo de esa franja de edad», destacó Irene Larrimbe antes de justificar su atrevida apuesta. «Los típicos carteles muy correctos ya se asocian al Ayuntamiento, y eso a los chavales les tira para atrás, el hecho de que aparezca algo institucional es una barrera. Y por eso hemos querido jugar con cosas que no se habían hecho hasta ahora», expuso.
Código QR
Así, en la semana previa a presentar la campaña colocaron dentro de los urinarios de varios institutos y en los centros cívicos pegatinas en las que solo aparecía el chicle y un código QR -la herramienta que permite acceder desde el teléfono móvil a la web municipal que ofrece asesoramiento a los jóvenes-, con lo que buscaban generar expectación. Y a partir de ayer, a este reclamo se le sumaban los vinilos adhesivos en los suelos de 22 centros de enseñanza secundaria y FP, centros cívicos, así como en los autobuses de Tuvisa y los soportes urbanos. En el diseño de esta campaña también participaron Leire Erauzkin e Iker Beistegui.