El movimiento vecinal vizcaíno se apuntó ayer un tanto en su lucha por el reconocimiento institucional. Representantes de 75 asociaciones de vecinos mantuvieron una reunión con el lehendakari, Patxi López, en la que le transmitieron algunas de sus sempiternas reivindicaciones. Asuntos como la contaminación, la seguridad o la educación, se abordaron en un clima distendido, pero lejos de las miradas de los periodistas. Era la primera vez que un presidente del Gobierno vasco recibía a los representantes vecinales y éstos valoraron muy positivamente un «gesto» que les «abre las puertas de las instituciones».
La reunión llevaba tiempo cocinándose desde el despacho del nuevo director de Participación Ciudadana, Txema Oleaga. En un intento por «hacer del criterio participativo una de las líneas maestras de la política de este gobierno», fue el propio Oleaga quien se puso en contacto con la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao para transmitirles el «gran interés» de Patxi López en tomarle el pulso al movimiento vecinal. Las asociaciones, ávidas de una atención que «nos niegan otras instituciones», recogieron el guante y llevaron más allá el ofrecimiento de Oleaga. Si en principio la entrevista iba a limitarse a las asociaciones de la capital, por iniciativa de la federación bilbaína, se decidió ampliarla a colectivos de toda Bizkaia con el fin de dibujar un mapa más completo de sus reivindicaciones.
El encuentro se celebró a última hora de la tarde en la sede de Sprilur en la plaza Bizkaia. Los colectivos vecinales habían designado previamente a diez delegados para que hicieran llegar al lehendakari la voz de las 75 asociaciones participantes, lo que obligó a consensuar un índice de problemas comunes. Entre los asuntos abordados, la contaminación acústica que afecta a muchos vecinos del Gran Bilbao, la escasez de plazas escolares, «que alcanza dimensiones preocupantes en barrios como Miribilla» o la necesidad de emprender la limpieza de suelos contaminados.
Al margen de las medidas concretas que pueda alumbrar esta primera toma de contacto, el presidente de la federación de asociaciones bilbaínas, Javier Muñoz, se felicitó por la cita en sí. «Poco a poco los políticos se van dando cuenta de la necesidad de acompañar la democracia representativa de una democracia participativa», afirmó Muñoz. Txema Oleaga afirmó que esta reunión representa «un espaldarazo a la labor que vienen desarrollando las asociaciones en los barrios y pueblos».