La joven N. S., de veinte años cuando sucedieron los hechos que ayer se juzgaron en la sala de vistas de la Audiencia Provincial de Logroño, declaró ayer por videoconferencia. Los tres magistrados suspendieron diez minutos la vista al constatar que, pese a lo declarado con anterioridad, N. S. afirmó que ella y el acusado de violarla y detenerla ilegalmente mantenían entonces una relación sentimental, incluso de «noviazgo» y que habían hablado en ocasiones de contraer matrimonio.
Los tres magistrados decidieron advertir entonces a la testigo de que le asistía el derecho a no declarar contra el que entonces era supuestamente su prometido. Sin embargo, N. S., a preguntas del ministerio fiscal, ratificó punto por punto el relato fundamental de los hechos que ya había contado previamente ante la Guardia Civil, los médicos y los jueces.
Es decir, sostuvo que el acusado, A. S., primo lejano suyo, en la noche del 31 de mayo de 2010, la sacó a la fuerza del portal de su casa de Rincón de Soto, la metió contra su voluntad en un coche, la retuvo en el vehículo varias horas, la llevó después a un descampado, le pegó con las manos y con un cinturón, la desnudó y la forzó sexualmente. «No recuerdo si me penetró o no vaginalmente», dijo también la joven.
Se escapó en un descuido de su supuesto agresor, echó a correr desnuda y llegó a unas casas de Rincón. Allí llamó al timbre, como ayer ratificó el propietario de la vivienda, que avisó a la Guardia Civil. Los agentes que la encontraron después aseguraron que estaba «nerviosa y en estado de shock». Uno de ellos señaló que la propia víctima les dio el teléfono del supuesto agresor para que lo localizaran. Fue detenido y, desde entonces se encuentra en la prisión de Logroño, acusado de sendos delitos de detención ilegal y agresión sexual consistente en acceso carnal por vía vaginal.
Pese a este pormenorizado detalle de los hechos acaecidos, la letrada que asistía al acusado señaló al finalizar la vista oral que la joven había retirado la denuncia contra el acusado hace algunos meses.
Ayer, A. S., que tenía 22 años cuando se produjeron los hechos, estuvo escoltado en todo momento por dos agentes de la Policía Nacional. En consonancia con la libre absolución que demandó su abogada defensora, aseguró que «no había hecho» lo que se le imputaba. Sí reconoció que viajó desde Azagra hasta Rincón de Soto después de pasar por un club de alterne y que, ya en la localidad riojana, encontró a N. S. con otro joven. Se lo recriminó y, según su versión, se marchó.
El ministerio público elevó a definitivas sus conclusiones y mantuvo una petición de pena de ocho años por el delito de violación y de otros cinco por el detención ilegal. Igualmente, siguió reclamando diez años de alejamiento de la víctima por el primero de los delitos y otros siete años por el segundo, así como una indemnización de 25.000 euros para la joven por las lesiones y perjuicios morales que la causó.
El perito forense que fue llamado a declarar por el f isla y que asistió a la víctima en el hospital de Calahorra en la mañana del día 1 de junio precisó que la joven presentaba heridas evidentes, alargadas y marcadas en la espalda, brazos y muslos. «Las lesiones son compatibles con una correa o cinturón y también había otras en las que podía ver que habían sido causadas con una mano abierta», dijo. La disposición e intensidad de las lesiones también fue confirmada por la doctora que la atendió en primera instancia en el centro de salud de Rincón de Soto. El experto aclaró también que la joven, en ese momento, «no era capaz de precisar si había sido o no penetrada vaginalmente».
Médico desconocido
Un informe firmado por el médico adjunto de guardia del Servicio de Ginecología, perteneciente en aquellas fechas al Servicio de Urgencias de la Fundación Hospital de Calahorra constataba, según desveló después la abogada defensora del acusado, aseguraba «los genitales externos no presentaban lesiones y que el himen estaba íntegro». Sin embargo, este facultativo, que no puso su nombre en el informe, no pudo ser llamado a declarar al desconocerse su identidad.
Las dos peritos que declararon después mediante videoconferencia desde la sede madrileña del Servicio de Biología del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses agregaron que «no se detectaron restos de semen humano» en las pruebas realizadas en dicho centro.