Por segunda vez en lo que va de semana, las cámaras volvieron a pillar ayer a Mariano Rajoy en un renuncio. El jefe del Ejecutivo había salido a la escalinata de La Moncloa a recibir al presidente de la Generalitat, Artur Mas, y cuando ambos posaban para los fotógrafos el líder convergente le preguntó qué tal estaba. Era una pregunta protocolaria, e igual debía ser la respuesta que esperaba Mas. Y, sin embargo, se convirtió en el primer titular del encuentro. «Vivo en el lío», contestó con una sonrisa Rajoy. «Yo también, yo también», replicó su invitado en el mismo tono.
El presidente del Gobierno pensaba que solo le oía su interlocutor, como le ocurrió el pasado lunes durante su debut en Bruselas. En una conversación informal con el primer ministro de Finlandia, Jyrk Katainen, el dirigente popular comentó que la reforma laboral que prepara le va a «costar una huelga», y remató la faena en otro diálogo -este con su homólogo holandés, Mark Rutte- en el que le adelantó que pese a la dureza de sus primeras decisiones en materia económica, «ahora viene lo más duro».
El «lío» al que aludió ayer el jefe del Ejecutivo tiene muchos frentes, pero Mas desveló el que más preocupa a Rajoy: cómo cumplir con el compromiso de cerrar 2012 con un déficit del 4,4% del PIB. Tras un encuentro que duró cerca de dos horas, el presidente de la Generalitat dijo en voz alta lo que el Gobierno defiende en privado pero niega en público, que Rajoy negocia con sus socios europeos la posibilidad de ampliar el plazo para alcanzar este objetivo.
Artur Mas sostuvo que si España aplica un ajuste para que sus números rojos pasen del 8,1% actual al 4,4%, «se cargaría» los pilares del Estado de bienestar. «Si al final se le obliga a hacer eso, España no va a cumplir, es más transparente decir la verdad», sentenció el presidente de la Generalitat, quien añadió que «es evidente» que Rajoy está planteando esta prórroga. Fuentes del Ejecutivo no confirmaron esta aseveración, pero compartieron los argumentos que esgrimió el presidente catalán.
Pacto fiscal
Por otra parte, Mas no logró arañar ningún compromiso concreto sobre el tema central de su mandato, la consecución de un pacto fiscal similar al que posee el País Vasco o Navarra. «Estamos en los primeros escarceos», indicó. Entiende que Rajoy solo lleva un mes en La Moncloa, pero cree que será un presidente «más fiable» que José Luis Rodríguez Zapatero.
El presidente catalán no quiso ir más allá del corto plazo y descartó un doble pacto de legislatura con el PP en Madrid y en Cataluña. Asimismo, dijo no darse «por aludido» tras la advertencia del ministro de Educación, José Ignacio Wert, de que garantizará que todos los alumnos puedan recibir clases en castellano. «Eso ya ocurre en Cataluña», acotó. Pero dejó claro que «hay líneas rojas que no conviene pisar», y que una es «el tema identitario».