Las principales bolsas europeas terminaron la sesión de ayer con fuertes alzas. En el ánimo de los inversores influyó una vez más la posibilidad de que Grecia y sus acreedores privados, representados por el Instituto Internacional de Finanzas, puedan alcanzar de forma inminente un acuerdo para una quita de la deuda, pero también jugaron otros factores, como la publicación de indicadores que reflejan una actividad manufacturera mejor de lo previsto en China y Estados Unidos.
En el comportamiento de los mercados secundarios de deuda incidió la expectativa de que el sistema financiero pueda obtener más liquidez a través de los bancos centrales. Y la prima de riesgo de España, diferencial entre la rentabilidad de las obligaciones a diez años con la del bono alemán del mismo plazo, cayó por debajo del nivel de los 300 puntos básicos, hasta situarse en las 299 unidades, cuando al inicio de la sesión marcaba 318 puntos. Es la primera vez en los últimos dos meses, desde que la actual fase de la crisis de la deuda soberana se vio agudizada por las indecisiones de los dirigentes europeos, que la prima de riesgo desciende de ese listón psicológico de los 300.
Con este escenario algo más favorable, el Tesoro español se vuelve a someter hoy a una nueva prueba frente a los inversores institucionales, porque tiene previsto colocar entre 3.500 y 4.500 millones de euros en una subasta de bonos a tres y cinco años. Es la primera emisión que la institución lleva a cabo después de que la agencia Fitch, la única europea de las tres grandes calificadoras internacionales, rebajara la nota de la deuda española en dos escalones.
Además de la española, también se redujo la tensión en las primas de otros países periféricos como Francia, Portugal -que cayó nada menos que 124 puntos básicos- o Italia, que conseguía bajar de los 400 hasta los 382 puntos. No obstante, en el país lusitano los seguros de impago de deuda -primas que se perciben por cubrir la posibilidad de que los acreedores no puedan cobrar la financiación que han proporcionado- permanecen en niveles estratosféricos.
Recesión en Bélgica
Pese a que los organismos nacionales de Estados de la Eurozona siguen aportando malas noticias -el Banco Central de Bélgica adelantó ayer una recaída del país en la recesión, con una contracción de su economía del 0,1% en el tercer trimestre del pasado año, y del 0,2% en el cuarto-, los mercados de valores prefirieron apostar por el optimismo.
En Madrid, el selectivo Ibex 35 se anotó el 2,2% para cerrar en 8.696 puntos, llevado en volandas por el sector bancario, donde esta semana se están dando a conocer los resultados de las grandes entidades, y el conjunto de las instituciones permanece a la espera de conocer los nuevos requerimientos de los reguladores.
Los inversores premiaron las cuentas del Popular, pese a que presentó un retroceso interanual del 18,7% por los saneamientos realizados, y sus acciones se revalorizaron el 4,56%. También se dispararon los títulos del Santander, que ganó el 3,58%, los del BBVA, que escalaron un 3,25%, los de Caixabank, con avance del 3,51% y los de Bankia, que se anotaron un incremento del 2,83%.