Hubo partido hasta el final. El Mirandés supo competir frente a un gran rival en el primer encuentro de la semifinal de la Copa del Rey. Cierto que el Athletic, que tiene mucho equipo, supo encarrilar el choque. Lo llevaba bien. Pero enfrente se encontró con un rival que luchó y logró terminar la cita con un 1-2 que deja abierta la eliminatoria.
En la primera parte los de Bielsa salieron a tratar de resolver el partido y no solo eso, casi la eliminatoria. No hizo concesiones y las imprecisiones de los rojillos, por los nervios o la presión ante este tipo de encuentros les pasaron factura. Las pérdidas del balón ante un equipo como el bilbaíno son tremendamente peligrosas y ayer lo pudimos comprobar.
Pero los errores cometidos, algunos más de los habituales, se debieron precisamente a querer jugar de tú a tú frente a un equipo de la máxima categoría del fútbol español. Y eso, tiene mucho mérito. Pensar que no se iban a producir fallos era una utopía. La diferencia de calidad es importante y es en este tipo de partidos donde se ven. Uno es un Primera División y el otro, un Segunda B.
Eso no significa que se pueda poner ningún pero al Mirandés. Al contrario. Todo lo que ha hecho hasta ahora, incluido el partido de ayer, es para felicitarles y darles la enhorabuena a todos.
Sobre todo si se mira lo sucedido en la segunda parte del encuentro. En lugar de amedrentarse por la desventaja, teniendo un marcador en contra, se crecieron. Jugaron como lo han estado haciendo habitualmente. No tenían nada que perder y supieron competir. Sin duda, al Athletic el Mirandés le trató de tu.
Puede que no lo pareciera tanto en los 45 minutos iniciales, porque encajaron dos goles casi seguidos y en jugadas fruto de situaciones que podían haber sido evitables. A partir de ahí tocó cargar una pesada losa. Jugar contra el Athletic con el marcador en contra es difícil. Pero tras el descanso, los de Pouso lo hicieron fácil. Salieron a jugar a lo que normalmente juegan, poniendo las cosas complicadas al rival y lo consiguieron.
El 1-2 del final fue un justo premio al trabajo del equipo. Se dieron cuenta de que el resultado era tremendamente complicado, pero también asumieron perfectamente que se trataba de jugar sin mirar demasiado al marcador y centrarse en disputar al rival la posibilidad de marcar goles. El primero, además, que recibe el Athletic en Copa.
Un tanto que volvió a llegar en el descuento. Y es que el encuentro no acaba hasta que el árbitro pita el final. No sirve relajarse. Lo vimos de nuevo ayer, pese a que no es fácil mantener la concentración ante un rival de esa categoría y con un resultado adverso.
El Mirandés quiso ir a por el partido, a por la eliminatoria y a plantarle cara al Athletic y ahí está. Ha conseguido dejar la eliminatoria abierta, algo por lo que muchos hubiéramos firmado antes de que saltaran al césped de Anduva. El de ayer es un resultado muy digno para el Mirandés. El equipo sigue creyendo en sus posibilidades. ¿Por qué no?.