El Valencia y el Barcelona abren esta noche (21 horas, Canal +) la que se presenta en teoría como una apasionante eliminatoria de Copa del Rey, un duelo que quiere hacer «mágico» el equipo valencianista, que ha tumbado al conjunto culé en los últimos cuatro cruces a doble partido entre los dos equipos. No obstante, el entrenador local, Unai Emery, ha alertado sobre la conveniencia de olvidarse de las estadísticas y ha advertido a sus jugadores que esperen «al mejor Barcelona».
En el bando blaugrana queda por ver los efectos del desgaste físico de la exigente eliminatoria con el Real Madrid, por un lado, y de la erosión mental de encontrarse a siete puntos de distancia de los blancos en la Liga, por otro. Precisamente, la hasta ahora nítida superioridad madridista en el campeonato de la regularidad parece haber unificado los discursos en el las filas barcelonistas. Y ha bastado que la diferencia con el líder se dispare para que varios de sus representates más significados hayan decidido intensificar la presión sobre los jueces.
Xavi abrió el fuego
Primero fue Xavi: «Este año los árbitros no nos están ayudando; otras temporadas nos han beneficiado» -admitió-, «pero esta no». Luego, Messi, quien tras el empate del sábado en Villarreal afirmó que «los árbitros son unos soberbios. Si quieres hablar con ellos te amenazan con tarjetas». Y ahora le ha tocado el turno a Sandro Rosell. El presidente culé, que en más de una ocasión ha dicho que su club no habla de los colegiados, no tuvo ayer recato en desdecirse para realizar la siguiente consideración: «Los árbitros unas veces se equivocan a tu favor y otras se equivocan en tu contra, pero normalmente todo se equilibra al final. Por eso prefiero responder a la pregunta al final de temporada, aunque de momento la cosa no pinta bien para el Barça».
El presidente blaugrana también insinuó, en referencia a los colegiados, que «el Barça está muy vivo en la Liga y luchará hasta el final sin tirar la toalla, pero hay factores externos que te complican más la vida».
Así las cosas, parece que la directriz es clara en las filas barcelonistas. Los dos puntos perdidos el sábado en El Madrigal ha hecho cambiar incluso las consideraciones de algunos de sus integrantes. Ni Messi ni Rosell, los últimos en manifestar sus lamentaciones, parecen acordarse de la declaración 'robada' a Xavi, que dijo que «el Madrid no sabe perder» tras las quejas blancas en el último clásico en el Cap Nou. Y ninguno de ellos debió tampoco escuchar a Dani Alves cuando afirmo, la semana pasada, que «quejarse es de perdedores».