La economía española vuelve a asomarse al abismo de la recesión económica por culpa de los recortes aplicados para combatir el déficit público y la crisis financiera, que han hundido la demanda nacional. El Producto Interior Bruto (PIB) registró en el último trimestre de 2011 una caída de 0,3 puntos respecto del tercer cuarto del año, según el avance de la Contabilidad Nacional publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el conjunto del año, la actividad registró un avance del 0,7% respecto de 2010, la mitad del 1,3% previsto por el anterior Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
España ya sufrió en 2009 una recesión que hundió su PIB un 3,7% y destruyó millón y medio de puestos de trabajo. En el tercer trimestre de 2010 coqueteó con la recaída al crecer solo un 0,1% por un factor coyuntural: la entrada en vigor de la subida del IVA, que frenó el consumo. Tras ese tropiezo volvió el crecimiento, aunque en tasas muy modestas, durante doce meses.
El sueño de la recuperación se acabó con el estancamiento del tercer trimestre de 2011 (0%), que avanzó lo que iba a ocurrir al cierre del año.
La gravedad del actual retroceso reside en que el escenario global, presidido por la falta de confianza y el pesimismo respecto de toda la zona euro, se parece bastante al ambiente enrarecido que reinaba en 2009. De ahí las prisas de los Veintisiete por arreglar los problemas antes de que otro desplome del PIB a escala continental -técnicamente un país se adentra en la recesión cuando registra dos trimestres seguidos de caídas de la actividad- hagan aún más estragos en los mercados de trabajo domésticos.
Avance anual
Detrás de este bajón se oculta la debacle de la demanda nacional, variable que conforman el consumo y la inversión pública y privada, por culpa de los recortes de gasto aplicados por todas las administraciones (central, autonómicas y locales) para sanear sus finanzas y por el miedo de las empresas a emprender negocios. El consumo privado sigue adormecido y el avance de las exportaciones -tabla de salvación de España en esta crisis- ya no basta para compensar las caídas, según la información avanzada por el INE.
Este descenso de la actividad fue adelantado hace una semana por el Banco de España, que predijo una caída del PIB nacional del 1,5% para el conjunto de 2012. Más pesimista, el Fondo Monetario Internacional (FMI), calcula un desplome del 1,7%. Estadística publicará el próximo 16 de febrero los detalles de la evolución de la actividad, que servirán para analizar el comportamiento de cada uno de los sectores económicos.
Entretanto, el Gobierno se resiste a elaborar un cuadro macroeconómico para este año y para los siguientes -la anterior Administración socialista sí elaboraba y publicaba sus previsiones propias de crecimiento- e insiste en que tomará como base para todas sus políticas el escenario que dibujará y difundirá la Comisión Europea el próximo 23 de febrero.