Un cierto halo de misterio y admiración rodea la figura de los 'bertsolaris'. En cada actuación demuestran una enorme capacidad de improvisación y una agilidad mental fuera de lo común. En apenas unos segundos, tejen rimas de una gran complejidad siguiendo unas pautas muy estrictas. ¿Cómo lo hacen? ¿Disponen de una capacidad cognitiva superior? ¿Es posible entrenar esas capacidades?
Esto mismo se preguntaron los investigadores del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) después de conocer a Andoni Egaña durante la elaboración del documental 'Bertsolari', de Asier Altuna. «Hablamos con él sobre las técnicas que utiliza para crear los bertsos», detalla Kepa Paz-Alonso, investigador del centro donostiarra. «Nos habló de la margarita, una especie de diagrama mental en el que conectan distintas palabras por su campo semántico, su fonología o su rima para facilitar el acceso a la información. Deben de tener una memoria especial, porque, mientras están creando un zortziko, han de retener la rima escogida para seguir adelante y monitorizar todo el rato su producción lingüística».
El BCBL firmó un convenio de colaboración con la Eukal Herriko Bertsolarien Elkartea y, poco después, puso en marcha un ambicioso proyecto de investigación para indagar en los procesos cognitivos que esconde el bertso. Paz-Alonso está al frente de este estudio de un año de duración que tratará de dilucidar desde una perspectiva científica qué hace a los 'bertsolaris' tan especiales. «Una de las hipótesis es que son más eficientes a la hora de acceder a la información almacenada».
Muy motivados
Para el estudio, el investigador del BCBL cuenta con la colaboración de 18 'bertsolaris'. Andoni Egaña, Maialen Lujanbio, Amets Arzallus y Miren Amuriza, entre otros, ya se están sometiendo a una serie de pruebas en el BCBL. «Están muy motivados y han puesto todo de su parte», enfatiza el investigador. En paralelo, se va a realizar el mismo estudio con euskaldunes que no han desarrollado esta habilidad y con alumnos de 'bertso-eskolas'.
«Los tres grupos se someterán a pruebas conductuales y a una serie de resonancias magnéticas funcionales», detalla Paz-Alonso. «La idea es seguir los procedimientos metodológicos correctos para que los resultados puedan ser generalizados a la improvisación de versos en otras lenguas, aunque estaría bien hacer estudios particulares».