El nombre de Black and Green se vinculó con Miranda por primera vez en enero del pasado año. Aparecía en la lista de peticionarios de las ayudas Reindus específicas para el entorno de Garoña. Previamente, ya estuvo ahí. Y con el mismo tipo de empresa de reciclaje. Había apostado por un enclave en el Valle de Tobalina y obtuvo 3,3 millones de euros. Hubo rechazo social y el proyecto nunca llegó a presentase en el consistorio tobalinés. Estos son algunos de los capítulos que una historia difícil de interpretar.
Ayuda económica pública
En cifras globales, y de acuerdo con los datos facilitados en marzo del pasado año, Black and Green obtuvo el reconocimiento de una ayuda de 6,4 millones del Reindus en dos ejercicios -a las que se sumarían los 1,3 millones otorgados vía incentivos regionales-. La firma partía, por tanto, con una provisión teórica del 71% de la inversión que tenía programada, ya que valoraba su proyecto en 9,9 millones de euros para generar ocho empleos. Recientemente, el PP ha hecho referencia a que serían 35 directos «más los indirectos». La insistencia de la empresa estaría en parte justificada por una de las condiciones esenciales de los planes estatales de reindustrialización: han de acometerse o iniciarse dentro de los ejercicios en los que se concedieron. Las peticiones de aplazamiento tienen un límite.
ADE y las industrias pesadas
ADE Parques Tecnológicos y Empresariales tendría un acuerdo de compra venta con el grupo valenciano. La cuestión es que el propio plan parcial ya contemplaba como «uso prohibido» en sus ordenanzas el concepto de industria pesada. Se incorporó a petición del Ayuntamiento. El problema está en que la definición no entra en detalles: «Aquella industria que precise de procesos y tratamientos para transformar materias primas, principalmente minerales, mediante procesos físicos o químicos». ¿La opción de ADE? Dejar en manos del Ayuntamiento la decisión final.
Un proyecto distinto
La concejala del PP Pilar Morcillo defendió el lunes que el proyecto de Miranda «no tiene nada que ver» con el que se presentó para el Valle de Tobalina. Aseguró que no se trata de una quema de neumáticos. El procedimiento empleado es el de la termólisis. La empresa defiende que este sistema de reciclaje de neumáticos usados no genera emisiones a la atmósfera y permite obtener tres productos con grandes aplicaciones, que son mayoritariamente: el gas de proceso (7%), hidrocarburos líquidos (40%), negro de humo (51%). El alcalde mantuvo ayer que «sigue siendo un proceso de incineración regulado por la normativa europea. Lo que hacen es incinerar. Ni es bueno ni es malo; no lo podemos saber. No tenemos nada».