«Lo pinté de naranja, con puntos negros, porque tiene alegría. Esto es un corazón verde. Aquí el color se me escapó un poco», describe Jose, que admira a Picasso, a quien conoció a través de sus cuadros por primera vez en el Museo Würth. «Aquí dibujé un poco como él», cuenta. Lo ha titulado 'El corazón' y, aunque asegura que se lo inventó, reconoce que intenta imitar con él las curvas de Picasso, de quien afirma que «pinta muy bien».
Jose tiene 18 años y ayer presentó su primer cuadro en público en la inauguración de la exposición pictórica con los trabajos de los estudiantes del Colegio de Educación Especial 'Los Ángeles' que cuelgan de las paredes del patio de la Gota de Leche en el marco del programa de 'Artefacto'.
«Hasta ahora habíamos estado muy plegados a nuestras asociaciones y a los colegios, pero la idea ahora es salir para integrar, en una iniciativa dirigida también a los profesionales para que no sea solo lo emotivo, no vale todo; tienen que ser obras buenas para que también nos acepten como somos», señala Santiago Urizarna, presidente de ARPS.
Una imagen, mil ideas
A través de la «simplicidad y la abstracción», los jóvenes han encontrado en el arte una vía de expresión con el objetivo de «explotar su creatividad», apunta Lorena Reinares, directora del centro. «Queríamos que realizaran estos cuadros de manera libre; no había un temario específico, y para ello hemos ido ensayando diferentes técnicas, diferentes materiales y dentro de un espacio totalmente diferente a lo que es el cole, el aula».
Para Lucas, ese espacio libre está en el Caribe; una playa, gaviotas y el mar. «Es donde nunca voy, pero donde me gusta pensar que estoy, porque me gustan las olas, porque no hay nadie que te moleste, estar tranquilo, con los amigos...». Esa imagen de su Brasil natal y la costa que tanto añora la ha reflejado en su cuadro, del que se siente orgulloso, dice. En ella identifica el marrón oscuro de la arena mojada por el agua del mar, los pájaros que sobrevuelan la costa y los colores que le gusta recordar.
La sensibilidad por el arte despierta en ellos admiración y aburrimiento, sorpresa y tristeza. «Para ellos es una experiencia muy bonita, y la presentación oficial, el ver sus cuadros en la Gota de Leche, el que puedan venir con sus familiares, es un orgullo y una gran satisfacción», añade Reinares. Catorce alumnos participaron en el programa que comenzó en 2007 y del que han obtenido muy buena respuesta por parte de los alumnos del centro.