El FMI puso ayer patas arriba los planes del Gobierno para cumplir este año con el objetivo de reducción del déficit pactado con la UE. En la presentación de sus nuevas previsiones económicas mundiales, el organismo monetario dejó claro que España ni siquiera se acercará a la meta del 4,4% de desfase presupuestario en 2012. Según sus estimaciones, las cuentas públicas arrojarán un desequilibrio del 6,8%, una cifra que también hará imposible respetar el límite acordado para 2013 -se irá hasta el 6,3%-. El ministro de Economía, Luis de Guindos, remarcó su «compromiso total» con los ajustes fiscales, pero no despejó las dudas sobre si el Ejecutivo aguarda una relajación de Bruselas en el combate contra los 'números rojos'.
Las previsiones del Fondo anticipan dos años muy duros para las cuentas públicas. Tras calcular que 2011 se cerró con un déficit del 8% -el Gobierno de Rajoy estima que será un 8,2%-, el organismo monetario perfila una senda en la que los desfases se reducirán de forma progresiva, pero en ningún caso se podrá llegar al 3% pactado a finales de 2013. De hecho, durante los dos próximos ejercicios el desequilibrio superará ampliamente el 6%. Salvo Alemania e Italia -el país transalpino tiene ante todo un problema de deuda-, el resto de las grandes economías europeas también se quedarán lejos en su esfuerzo por equilibrar los presupuestos.
De Guindos, que ayer asistió en Bruselas a la cumbre mensual de ministros de Finanzas, quitó hierro a esas proyecciones. El titular de Economía subrayó que el análisis «no tiene en cuenta» las medidas adoptadas por el Gobierno en las últimas semanas ni «la voluntad y el esfuerzo fiscal» que se va a llevar a cabo. Satisfecho con la respuesta ofrecida por sus colegas tras detallarles los planes del Ejecutivo, insistió en que España se volcará para cumplir los objetivos de déficit. «Es la principal contribución que podemos hacer desde el punto de vista de la estabilidad y la generación de confianza en Europa», agregó.
«Por el momento»
El ministro, sin embargo, no consiguió eliminar las suspicacias sobre si el Gobierno intentará convencer a Bruselas para que flexibilice los límites de déficit. De Guindos indicó que el asunto «no está en la agenda», pero a nadie se le escapó su matización de que «por el momento» el objetivo para este año es el 4,4%. El pasado domingo, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sugirió que esperaban que Bruselas «dibuje un nuevo escenario» con unas metas más asequibles en concordancia con las perspectivas de vuelta a la recesión en Europa. Pese a los desmarques de Montoro, el Ejecutivo insiste en que el techo acordado con los socios comunitarios es «irrenunciable».
El FMI, pese a la dureza de sus estimaciones, se erigió en un aliado de las tesis de Montoro. Durante la presentación de su informe, el jefe del departamento de Fiscalidad, Carlo Cottarelli, se mostró partidario de revisar los ajustes fiscales ante el negro panorama económico de la Eurozona. «Creemos que hay espacio para poder aumentar el límite de déficit por un crecimiento más lento», aseguró antes de puntualizar que el nuevo objetivo para 2012 también debería incorporar una corrección derivada de la desviación del año pasado. El responsable del Fondo dejó la decisión en manos de Europa, pero abogó por «tolerar» menores recortes «involucrando ajustes estructurales».
En Bruselas, el comisario de Economía, Olli Rehn, volvió a ceñirse al discurso habitual y rechazó cualquier cambio en las sendas pactadas. En sintonía con las tesis germanas, el dirigente finlandés insistió que España se enfrenta a «una crisis de confianza» en los mercados, lo que le obliga a luchar sin descanso por recuperar la credibilidad con unas cuentas dominadas por la austeridad. Rehn recordó, además, que el Ejecutivo de Rajoy tiene por delante otras tareas de primer orden como aprobar cuanto antes el presupuesto de este año y combatir el paro, especialmente el juvenil.
Amortiguar la recaída
El FMI no solo difundió su diagnóstico sobre las cuentas públicas. También actualizó sus perspectivas de crecimiento en todo el mundo. Confirmando lo adelantado la semana pasada, el informe augura dos años de recesión para España por el impacto de la crisis de la deuda y los profundos recortes asociados. Las nuevas previsiones indican que el PIB español se hundirá un 1,7% este ejercicio y un 0,3% el próximo. El panorama a corto plazo se presenta muy complicado en toda Europa, aunque solo Italia registrará también tasas negativas. Alemania, Francia y Reino Unido se mantendrán en terreno positivo y en 2013 se expandirán por encima del 1%.
Ante la difícil situación en el Viejo Continente, que lastrará el crecimiento en todo el mundo, el Fondo alerta sobre la peligrosidad de pasarse con los ajustes. Aunque reconoce que España e Italia tienen que seguir apretándose el cinturón, aboga por acompasar los recortes para evitar que afecten al crecimiento y el empleo. «Un esfuerzo fiscal excesivo reducirá la actividad, disminuirá el apoyo popular a las medidas y minará la confianza de los mercados», apunta el informe. La entidad recuerda a su vez que los países en buena situación -sobre todo Alemania- deberían reconsiderar su austeridad para mitigar la recaída.
La UE, que presentará en febrero sus nuevas previsiones, avaló en buena medida el pronóstico del FMI. Rehn anticipó que en la primera mitad de este año los socios afrontarán una «recesión moderada» antes de volver a la senda del crecimiento durante el verano.
Tras el encuentro de los ministros de Economía de ayer, tanto Rehn como la presidencia de turno danesa remarcaron la necesidad de estimular la economía. El punto de inflexión podría verse el próximo lunes en la cumbre de presidentes, que se centrará en la creación de empleo.