Hiriko, el primer vehículo eléctrico y electrónico del mundo, metió ayer primera en su objetivo de liderar la segunda revolución industrial del automóvil y de barrer los centros de las ciudades de CO2. Lo hizo ante una gran expectación de medios, desde el corazón político de Bruselas, en la misma sede de la Comisión Europea. Allí, su máximo responsable institucional, el presidente José Manuel Durao Barroso, fue el encargado de apadrinar el histórico momento y de descubrir el galáctico biplaza, 'made in Vitoria', que aspira a transformar el actual sistema de movilidad urbana.
El político portugués se montó en él, como estaba previsto y, sin ni siquiera arrancarlo, propinó un firme acelerón al prototipo ideado en Massachusetts y desarrollado en Euskadi a partir de una iniciativa alavesa. «Proyectos como éste constituyen una respuesta importante para combatir la crisis económica en Europa», aseveró Durao Barroso desde una capital belga que se prepara para una nueve cumbre de los principales líderes europeos con una misión que se les resiste: sofocar una debacle financiera que sigue sin mostrar signos de debilidad.
La alentadora frase del presidente europeo, en tiempos tan inquietantes, no sonó a hueca. Una hora antes de que el vehículo se asomara bajo el telar que lo cubría, se refería a Hiriko como a un «ejemplar proyecto de innovación social». Así se expresaba en el acto oficial de presentación del coche eléctrico, que se produjo en el marco de un homenaje póstumo a Diogo Vasconcelos, uno de sus más estrechos colaboradores y, a la vez, un apasionado defensor del proyecto alavés «por su virtud de proponer un avance tecnológico aplicado a la mejora del bienestar humano».
Convencido también de este extremo, Durao Barroso señaló que «Hiriko ejemplifica de una forma magnífica cómo se puede ofrecer una nueva perspectiva de mercado a los sectores industriales contribuyendo al mismo tiempo a mermar los problemas de mobilidad urbana y de contaminación». «Este proyecto es una estupenda combinación de negocio y empleo con una gran dimensión social», sintetizó.
El presidente de la CE fue aún más lejos para afirmar que la propuesta empresarial vitoriana «encaja perfectamente en la estrategia social de Europa 2014-2020» -periodo de vigencia de los nuevos presupuestos comunitarios que se están ahora pactando-, «y que consiste en: «crecimiento inteligente, sostenible e incluyente, estimulando la creación de puestos de trabajo».
El discurso, realizada en el salón Berlaymont de la sede de la CE, fue atentamente seguido por cerca de 150 personas. Entre ellas, una nutrida representación de directivos del consorcio de empresas vascas que va a participar en la fabricación del modelo eléctrico, así como algunos de los primeros aspirantes a franquiciadores de Hiriko. «Es a los coches lo que los iphones a los móviles. Es único y tiene una gran solidez técnica», destacó Jordi De la Peña, un empresario valenciano ligado al medio ambiente.
En plata mate
La puesta de largo del vehículo contó también con la intervención de Geoff Mulgan, director general de la entidad pública NESTA, de Gran Bretaña, que trabaja en el campo de la innovación social. El que fuera asesor del exprimer ministro Gordon Brown definió la iniciativa empresarial alavesa como «un sueño tangible acuñado por visionarios vascos», una receta, a su juicio, perfecta para luchar contra el «fatalismo en el que Europa parece inmersa».
El baño de halagos y de buenos augurios que recibió Hiriko dio paso a la presentación, en la explanada de la sede europea, del aplaudido ingenio. Pintado en plata mate, con los asientos en color cuero natural, y la marca en azul eléctrico, el prototipo había llegado el lunes a Bruselas, a bordo de un camión, desde París, donde los ingenieros norteamericanos y vascos que lo han creado ultimaron su puesta a punto. El biplaza que se recarga y se encoge no defraudó. Muchos flashes, el presidente europeo a bordo y txalaparta en directo para dejar bien claro quién firma el proyecto.
Bautizado en Europa ante la mirada internacional, la 'hoja de ruta' de sus creadores ha marcado como el próximo mayo como el mes en que Hiriko se probará en las calles de Vitoria. En verano, pasará la prueba definitiva para recibir la homologación y, a continuación, se iniciará la fabricación de veinte unidades. En 2013, un año clave, arrancará su comercialización y su distribución.
Malmö, en Suecia, y Berlín se perfilan como las primeras ciudades que se dotarán de cadenas de ensamblaje de las siete piezas con las que se fabrica un modelo. «Vamos a ser los primeros en demostrar que se puede dejar atrás a una ciudad sucia y saludar a una sostenible», proclamó Illmar Reepalu, alcalde de Malmö y primer cliente de Hiriko.