Egoitz Murgoitio se impuso con autoridad en Ispasterko Udala XXIII. Saria, última prueba de la campaña nacional de ciclocross, que se disputó ayer en esta localidad vizcaína. El líder de Grupo Hirumet defendía el maillot logrado en 2011. Revalidó el viejo triunfo con holgura, en una mañana lluviosa y entrada en niebla. En esta oportunidad el circuito estaba embarrado e imposible, más adecuado para el funambulismo sin red que para marchar en bicicleta. Poco le importó. Salió en tromba, pasó por encima de todos sus rivales e inscribió la muesca número trece -no es supersticioso- en su casillero. Había ganado en Karrantza, Muskiz, Ermua, Itsasondo, Elorrio, Asteasu, Llodio, Valladolid, Gijón, Navia, Puente Viesgo y Alcobendas. Además de la Copa de España. Ayer logró otra gran victoria que culmina una excelente temporada.
Faltaron a la cita el campeón y el excampeón de España: Isaac Suárez y Javier Ruiz de Larrinaga, que corrían en Holanda (el alavés finalizó 39º). La oposición llegó del equipo Orbea, que le puso enfrente a Aitor Hernández y Rubén Ruzafa. También de Francia. El galo Arnaud Labbé (Cofidis), un conocido de la afición vasca con dos victorias en este mismo recorrido y otra en Igorre, venía a ganar. Igual que Aketza Peña, que se había dejado el podio y una plaza para el Mundial con el cuarto puesto en Gandía.
Murgoitio no se inmutó. Salió en tromba. Volaba sobre el lodazal. Pedaleaba sin perder el equilibrio allí donde sus rivales echaban pie a tierra. Su pateo era cadencioso y demoledor. El francés aguantó de salida, flaqueó mediada la carrera, para reventar en la última vuelta a un trazado exigente. Un recorrido a la vieja usanza. Así lo reconoció el excampeón José María Yurrebaso, que ayer estaba entre el público. «Demasiado barro. Una tremenda paliza, que no sirve para preparar el Mundial. Allí les esperan terreno llano y bancos de arena».
Escolta de los Orbea
Más duros de pelar fueron Aitor Hernández y Rubén Ruzafa, la pareja del Orbea. Trataron de seguir la estela del campeón. No pudieron, aunque le echaron ganas, tantas que fragmentaron más el grupo. Primero se fue el granadino. Luego le remachó su compañero Aitor. El ermutarra flojéo de salida. Parecía que iba a pagar el esfuerzo realizado la víspera para ganar en Burgos. Se rehizo y atacó. Nunca pudo alcanzar a Murgoitio, que andaba por libre, pero entre tirón y pateo ahogó a Labbé, a Peña, al castreño Arriola y a los eslovacos Haring y Glajza, que acabaron reventados.
Con los élites corrieron los sub'23. Eran pocos y el único que terminó, sexto y sin ser doblado, fue el vizcaíno Jonathan Lastra (Hirumet). Con buenas maneras y un pedaleo inteligente demostró que tiene plaza entre los grandes. El gallego Pablo Rodríguez abandonó.