Todo el campo fue suyo. El primer tiempo le bastó al equipo blanquirrojo para marcar los tres goles que aseguraron una victoria sin trabas en la que la superioridad del SD Logroñés se palpó desde los primeros minutos frente al nerviosismo con el que el Bañuelos saltó al césped.
Esas primeras muecas de angustia se hicieron sentir desde el minuto 9, cuando el portero de los azules vio la tarjeta amarilla por perder el tiempo al sacar un balón de portería. Un destello de esperanza había llegado un minuto antes para los de Baños del Río Tobía al crear la primera situación de peligro sobre territorio rival, pero todo terminó en un intento frustrado que los de casa lograron solventar sin apuros.
A partir de este momento la mitad del campo se despejó y la ofensiva blanquirroja embistió a los azules a la vieja usanza, por los laterales. Apoyados en un lúcido Hierro, el primer gol vio la luz en el minuto 26, cuando un saque de esquina llegó directo a la cabeza de Chino que acertó en remate para mandar la pelota al fondo de la red.
Sin despeinarse, poco a poco fueron llegando el resto de los goles para el SD Logroñés, que hizo cambiar de nuevo el marcador tan sólo ocho minutos después del primer gol. Una falta rápida y una defensa adormilada hicieron el resto para que el juego de Esaúl y Olavarrieta conectara en una magnífica jugada que Salazar concluyó a la perfección. Y la fiesta continuaba.
A cinco minutos para el final de la primera mitad, los blanquirrojos asentaron su superioridad y sentenciaron el partido. Una falta al borde del área permitió a Esaúl mostrar su calidad con un disparo fino que terminó con las esperanzas de los visitantes y supuso la tercera diana para el cuadro local.
Más agresividad
En la segunda mitad el juego se volvió más agresivo. Cinco amarillas, y otras tantas no mostradas, hicieron aparición en el campo conforme el partido ganaba en intensidad.
Sin embargo, aún faltaba un gol. Un balón que parecía perderse por el lateral derecho consiguió encontrar receptor. Herreros, que apenas había entrado como recambio, coló la pelota sin ángulo al poste que cuidaba el meta visitante.
Sin nada que hacer para los de Baños, el partido se volvió enredado en el medio del campo con jugadas agresivas que dieron trabajo al central. Como la doble amarilla en el 85 para Miguel, de Bañuelos, y Herreros, de los de casa, por enfrentarse sin balón, un minuto antes de que lo hiciera Saleh por reclamar.
A pocos minutos del final, los de Baños encontraron un último aliento en busca del descuento, pero el arreón llegó demasiado tarde y el reloj se encargó de consumir sus ambiciones.
Los de casa, sin mucho esfuerzo, se echaron a la bolsa los tres puntos en un partido que parecía de trámite y que confirma la superioridad del equipo blanquirrojo jugando en casa.