Las centrales del sector de la construcción en Álava, CC OO, UGT, ELA y LAB, han decidido posponer hasta dentro de dos meses las negociaciones con la patronal por el convenio colectivo. ¿La razón? La necesidad de saber cuál será el marco laboral que decidan sindicatos y empresarios a nivel nacional en la próxima reforma que, según el gobierno de Rajoy, debe estar aprobada a primeros de febrero. «Estamos en una situación de paralización, de bloqueo, y hemos decido darnos dos meses. Lo cierto es que no sabemos cuál será el marco en el que nos debemos mover para negociar el convenio hasta que se apruebe la reforma laboral. En cualquier caso, las posturas están muy distantes», reconoció a EL CORREO Juan Luis España, de CC OO, una vez concluida la reunión que representantes de las cuatro centrales mantuvieron ayer con la patronal alavesa Uneca.
España también criticó la postura de los empresarios, que, a su juicio, quieren «dilatar las negociaciones y no desean moverse porque creen que el nuevo marco laboral será muy cómodo para ellos. Ellos tienen el pensamiento de que la situación cambiará a mejor para ellos». El sindicalista de CC OO destacó la unidad de las cuatro centrales, al contrario de lo que ocurre en el metal, lo que permitirá elaborar una plataforma conjunta de reivindicaciones.
Menos obra civil
El sector de la construcción ha visto cómo en los dos últimos meses han engrosado las listas del paro otros doscientos trabajadores producto, principalmente, del recorte de la inversión de las instituciones del territorio en obra civil. Copalsa y Firmes Alaveses son dos de las empresas afectadas por EREs al contar con contratos del Ayuntaminto y la Diputación. «Hay que destacar que la Diputación ha reducido en un 70% desde 2009 las licitaciones, con lo que ello conlleva», denunció España.
Las negociaciones por el convenio de la construcción se mantienen enquistadas ante las posturas tan divergentes de las dos partes, después de que se hayan producido ya una decena de encuentros. La patronal Uneca ofrece un acuerdo hasta 2013 sin subidas salariales, mientras que en los próximos, los incrementos se vincularían a la productividad. Los sindicatos siempre han considerado que esta oferta «recorta claramente los derechos de los trabajadores».