No hay tregua en este grupo, en el que hasta un empate a domicilio se paga con la pérdida de un puesto en la clasificación y la reducción de la ventaja adquirida sobre los perseguidores. Si el pasado fin de semana era el Eibar el que se beneficiaba de una jornada plagada de resultados propicios, en esta ocasión el equipo armero ha sido el equipo cabecero más perjudicado en el cierre de la vigésima semana de competición al ser el único de los siete primeros clasificados que no fue capaz de sumar los tres puntos en liza. En una Liga en la que del segundo al octavo hay solo siete puntos de ventaja, todo lo que no sea ganar pasa factura y, aunque el equipo de Javier Mandiola se mantiene entre los cuatro primeros -ahora es cuarto, empatado a puntos con el tercero-, la lucha se recrudece.
Ya el mismo sábado, poco después de que el conjunto eibarrés asumiera con resignación el agridulce empate sumado en Lezama (1-1), se pudo comprobar que la jornada no iba a concluir con un tono positivo. El Amorebieta se deshacía sin problemas del Burgos (3-1) y lograba igualar los 35 puntos con los que el Eibar cerró el primer partido de la primera vuelta.
Poco después, el Mirandés retornaba a la senda del triunfo en casa del Guijuelo (1-2) y se marchaba de nuevo hasta los ocho puntos de distancia, un cómodo colchón liguero que le permite armarse aún de mayor confianza de cara a su próximo duelo copero ante el Espanyol. Algo más tarde, el Sestao también ratificaba su progresiva línea ascendente remontando un partido que se le había puesto cuesta arriba ante el Logroñés (3-1). Un triunfo que le sitúa a solo dos puntos de los armeros.
Los duelos del domingo tampoco mejoraron el panorama. La Ponferradina no falló en su viaje a Zamora (0-1) y ha tomado dos puntos de ventaja. Además, el Alavés, que ya se ha reforzado con tres fichajes en el mercado invernal, se apuntó un cómodo triunfo ante el Osasuna B (3-0) y se coloca a dos puntos de los eibarreses, a tres semanas de que ambos se vean las caras en Ipurua, el próximo 4 de febrero. Y tampoco se puede dejar fuera de esta ecuación a la Gimnástica, que tras ganar en su visita a Aranda (0-1) se coloca a tres puntos de los azulgranas.
Un rival herido
No es cuestión de consolarse con el mal ajeno, pero el caso es que el Real Unión se presentará este sábado (16.00 horas) en Ipurua herido de muerte tras enlazar ante la Real B en Gal (0-1) su tercera derrota consecutiva. La mejor forma de hacer bueno el punto obtenido en Lezama es con una victoria reconstituyente frente a los irundarras, que serviría además para dejar prácticamente sin opciones a uno de los que partía con el cartel de favorito para colarse en el play-off de ascenso.
Y si por arriba saltan chispas, por abajo la lucha por evitar caer al precipicio también se encarniza. Día a día, el Burgos y el Lemona se van borrando de esta categoría, pero la Gimnástica Segoviana y, sobre todo, el filial de la Real Sociedad se quieren agarrar con fuerza a sus esperanzas de salvación. El equipo de Meho Kodro sigue en puestos de descenso pese a ganar en Irún, pero tiene la permanencia a un punto, el que le separa de la Arandina.
Caso aparte es el del Logroñés. Aparcadas ya todas sus expectativas de ascenso, el equipo en el que militan los ex azulgranas Alex Albistegi y Manu García se centra ahora en pelear por no caer a Tercera División.