«Es un tema muy complicado». Con esta sencilla frase, Eduardo Arroyo decide colocarse a un lado y no pronunciarse sobre si Picasso debe estar en el Prado o no, como planteó ayer el director de la pinacoteca, Miguel Zugaza. Sí ha servido para poner sobre la mesa la idoneidad de los estatutos del museo, que señalan el año de nacimiento del genio malagueño (1881) como la fecha tope para los cuadros que puede exponer. La mayoría apuesta por dejar las cosas como están, aunque pintores como Alberto Corazón abogan por incluir a Picasso en la categoría de clásicos a la altura de Velázquez o Goya.
Fernando Checa. Exdirector del Prado
«La esencia del Prado es la colección permanente»
El antecesor de Miguel Zugaza en el Prado tiene claro que las obras de Picasso no deben estar allí. «El fundamento del museo es la colección real de los siglos XVI, XVII y XVIII. Esa es su identidad», recalca Checa, director de la pinacoteca entre 1996 y 2002.
«Hay un sistema de museos en Madrid y no habría que modificarlo. La voluntad de Picasso es la única razón», señala este especialista en pintura barroca, recordando que el artista malagueño expresó su deseo de que el 'Guernica' estuviera en el Prado.
Checa cree que si se llevase a cabo los deseos de Zugaza, el Reina Sofía tendría «un sentido muy escaso». «Ha costado treinta años darle cuerpo, porque no es solo el 'Guernica' sino los dibujos, bocetos, Miró y Dalí. Es la actuación artística más importante de la democracia», explica con contundencia. Porque otra opción es crear un 'museo visagra' para el siglo XIX, algo entremedio de lo clásico y lo contemporáneo, al estilo del museo parisino d'Orsay. «A ellos les funciona muy bien», indica.
Alberto Corazón.
«Frecuentar a Goya y Picasso sería estupendo»
Para el escultor y pintor Alberto Corazón la propuesta de que las puertas del Prado dejen pasar a los 'picasso' le ofrece más preguntas que respuestas. «Es una controversia interesante. ¿Por qué Picasso? ¿Por qué no otros? ¿Dónde ponemos el límite?», se cuestiona sobre el planteamiento del director del Prado. Corazón tiene claro que si hay que colocar una barrera, ásta tenía que estar en el comienzo de las vanguardias. «Pero, ¿dónde está ese comienzo? Porque ese momento también es muy difícil de precisar», vuelve a reflexionar el primer diseñador gráfico que entró en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Corazón señala que el artista malagueño es muy difícil de clasificar porque fue una figura que superó las barreras del convencionalismo. Está convencido, por ejemplo, de que a Picasso ya se le puede considerar un clásico. Más en concreto «el último clásico» tras Velázquez y Goya. «Pero una cosa es el 'Guernica' y otra la obra completa del pintor, y no sé muy bien qué debería ir al Prado», reflexiona
Javier Arnaldo. Profesor de Historia del Arte
«El nacimiento de Picasso ayuda a orientarse»
Javier Arnaldo considera que «carece de sentido» llevar el cuadro más famoso del artista malagueño al Prado y calificó las palabras del director como «un deseo». «Un artista conceptual me hablaba recientemente de lo atractivo que resultaría instalar el 'Guernica' en el palacio del Pardo. Yo prefiero saber que puedo verlo donde está», indica.
Además, señala que la norma que establece el año de nacimiento de Picasso como frontera es «un simple convenio» que se utiliza como «argumento historiográfico». «Aunque el argumento es débil, ayuda a orientarse, emplaza a entenderse y ha tenido y tiene su utilidad para que el Prado y el Reina Sofía no confundan sus ámbitos de competencia», apunta este doctor en Historia de Arte de la Universidad Complutense de Madrid.
Víctor Nieto.
«El cambio de sitio es imposible»
Para el profesor Víctor Nieto hubo un momento en el que se pudo trasladar el 'Guernica' al museo del Prado: cuando llegó a España. Entonces, se instaló en el Casón del Buen Retiro antes de llevárselo a su lugar actual. Pero ahora su cambio de residencia «es imposible». «Se hizo un informe técnico para solicitar el traslado al Guggenheim y se desaconsejó. Todo cuadro que se mueve siempre sufre, ya sean 500 kilómetros o un kilómetro», argumenta el historiador de arte. «Además, es un cuadro grande, que ya ha sufrido mucho».
Nieto no niega que tendría sentido ver «los fusilamientos de Goya y los cuadros de Picasso», pero en la actualidad esta confrontación resulta imposible. Además, plantea la duda de qué pasaría con el Reina Sofía. «¿Qué habría que hacer con él? ¿Cambiarlo, transformarlo? ¿O nos llevamos todos los cuadros de Goya allí porque es el comienzo de la modernidad?», se plantea el académico en Bellas Artes.